En un evento reciente organizado por Vogue Australia, la actriz y productora australiana Margot Robbie causó sensación con un look que evocaba directamente la década del 2000. Una elección de moda aclamada en redes sociales como un auténtico "regreso a 2011".
Un claro guiño a los años 2000
Acostumbrada a las transformaciones estilísticas en la alfombra roja, Margot Robbie optó esta vez por una estética radicalmente diferente a la de sus apariciones recientes. Invitada a un evento organizado por Vogue Australia, la actriz eligió un vestido de Alexander McQueen, diseñado por el actual director creativo de la casa, Seán McGirr.
La pieza, con un motivo gótico de calaveras blancas, retoma uno de los símbolos más reconocibles de la marca británica. Esta elección no es casual: el motivo de calavera ha sido parte integral del ADN de Alexander McQueen desde principios de la década de 2000. Las reacciones en redes sociales no se hicieron esperar. Desde "fabuloso" hasta "de vuelta a 2011", muchos usuarios elogiaron este resurgimiento de la estética glam-rock con tintes grunge, que la Generación Z ahora redescubre bajo el nombre de "indie sleaze".
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El estampado de calaveras, firma de Alexander McQueen
Para comprender el impacto de esta apariencia, debemos remontarnos a la historia del motivo. Introducida a principios de la década de 2000 por el diseñador británico Lee Alexander McQueen, fundador de la casa de moda Alexander McQueen, la calavera se convirtió rápidamente en un emblema. En 2003, durante la colección primavera-verano titulada "Irere", inspirada en la idea del naufragio, se estrenó el pañuelo adornado con calaveras.
Rápidamente se convirtió en un accesorio de culto, adoptado por numerosas celebridades internacionales. Este sencillo pañuelo de seda se convirtió en un fenómeno de la moda, ya fuera para llevar alrededor del cuello, atado a la cintura o enganchado a un bolso. La imagen de Kate Moss, asociada al mundo de Alexander McQueen, contribuyó en gran medida a consolidar esta estética en el imaginario colectivo. En 2004, durante la retrospectiva "Black", la modelo británica apareció con un vestido fluido adornado con esqueletos blancos, encarnando un estilo chic rebelde que desde entonces se ha convertido en un icono. Esta colaboración dejó una huella imborrable en la historia de la moda de principios del siglo XXI.
La estética indie sórdida ha vuelto
Durante las últimas temporadas, la moda ha experimentado un resurgimiento del interés por la década del 2000. Tras el minimalismo de los 90 y la fiebre del efecto 2000, ahora es la era del indie sleaze la que está resurgiendo. Esta tendencia, popularizada a finales de los 2000 y principios de los 2010, combina referencias al rock, siluetas atrevidas y una actitud engañosamente desenfadada.
Al elegir un vestido con un motivo tan simbólico, Margot Robbie se suma a esta tendencia nostálgica. Lejos de ser un simple ejercicio retro, su look ilustra cómo los archivos de las grandes casas de moda están siendo revisados por sus directores artísticos contemporáneos. Seán McGirr, nombrado director artístico de Alexander McQueen en diciembre de 2023, inicia así una nueva interpretación del legado de la marca. El regreso del motivo de la calavera refleja este deseo de reconectar con los códigos fundadores, adaptándolos a las sensibilidades actuales.
Una estrategia de moda bien gestionada
Margot Robbie no es la primera vez que marca una diferencia con estilo. La actriz australiana, frecuentemente elogiada por sus elecciones de moda, sabe alternar entre siluetas clásicas y looks más atrevidos. Este look ilustra una estrategia bien afinada: apropiarse de una referencia poderosa y, al mismo tiempo, adaptarla a las tendencias actuales. El éxito del motivo de calavera a principios de la década de 2000 residió en su capacidad para difuminar las fronteras entre el lujo y la estética underground.
Hoy, en un contexto donde la moda valora los archivos y la reinterpretación de códigos pasados, este símbolo resuena con especial fuerza. Al revivir este legado, Margot Robbie no solo ofrece un guiño nostálgico, sino que participa en un debate más amplio sobre la naturaleza cíclica de las tendencias y cómo los íconos contemporáneos reactivan marcadores culturales emblemáticos.
Cuando la nostalgia se convierte en una palanca creativa
El "regreso a 2011" al que hacen referencia algunos comentaristas en línea refleja un fenómeno más amplio: la fascinación por un período reciente que ya se percibía como vintage. La década de 2000 y principios de la de 2010, durante mucho tiempo ridiculizada por sus excesos, ahora se reevalúa desde una perspectiva nueva. Al devolver a la palestra un motivo icónico de Alexander McQueen, Margot Robbie nos recuerda que la moda opera en ciclos.
Lo que ayer parecía anticuado puede volver a ser deseable hoy, llevado por una nueva generación o por figuras influyentes capaces de darle una segunda vida. Con este vestido, la actriz confirma su estatus de icono de la moda, atenta a las referencias culturales. Una cosa es segura: este guiño a la era indie sleaze no ha dejado a nadie indiferente.
Al elegir una creación de Alexander McQueen con un motivo icónico de la década del 2000, Margot Robbie combinó con éxito homenaje y modernidad. Entre la nostalgia y la reinterpretación contemporánea, su aparición en Vogue Australia ilustra el poder de los archivos en la moda actual. Es una prueba más de que ciertas firmas, incluso décadas después, conservan todo su impacto.
