Pamela Anderson causó sensación recientemente en la Semana de la Moda de Nueva York. Sentada en primera fila del desfile Otoño/Invierno 2026-2027 de Tory Burch, la actriz y modelo canadiense-estadounidense confirmó su estatus como un icono atemporal.
El gran regreso del rubio… y del volumen
Vestida con una camisa gris, una falda plisada color hueso y un abrigo largo beige, Pamela Anderson optó por una silueta limpia y elegante, fiel a la estética minimalista que ha defendido durante varias temporadas. Sin embargo, fue su peinado lo que realmente captó la atención. Tras sorprender a todos recientemente con un toque de pelirrojo, Pamela Anderson ha regresado a su característico rubio luminoso, que se ha convertido en uno de sus sellos distintivos con los años.
Esta vez, lo combina con un brushing decididamente vintage. Volumen generoso, largos peinados en rizos grandes y ligeros, movimiento suave y un efecto ligeramente despeinado: el peinado evoca la estética de los 80, sin perder modernidad. ¿El detalle que estructura el look? Un flequillo cortina sutilmente cónico que enmarca la mirada y le aporta un toque de carácter. Este brushing, lejos de ser rígido, juega con la ligereza y el movimiento, creando un equilibrio entre sofisticación y naturalidad.
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Belleza sin adornos
Aunque su peinado tiene un marcado aire retro, su maquillaje se mantiene fiel a la estética minimalista que la actriz ha adoptado en los últimos años. Pamela Anderson prefiere una tez "sin nada", centrándose más en el cuidado de la piel que en la cobertura. Aboga regularmente por un enfoque centrado en la piel, afirmando que una rutina de cuidado facial es más importante que acumular productos cosméticos. Sérums, cremas y bálsamos constituyen la base de su rutina de maquillaje, con un espíritu de realzar en lugar de transformar.
La actriz y modelo canadiense-estadounidense continúa redefiniendo su imagen. Lejos de su recargada estética noventera, ahora adopta un estilo más refinado, sin sacrificar la elegancia. Este peinado vintage encarna a la perfección esta evolución: un guiño al pasado, reinterpretado con seguridad.
Al combinar el volumen retro con el minimalismo contemporáneo, Pamela Anderson demuestra que es posible revisitar los códigos de una época sin caer en la nostalgia. Es una forma de recordarnos que el estilo en sí mismo es atemporal: se transforma, se adapta y se reinventa.
