Elizabeth Banks ha decidido hablar sobre un tema que a menudo permanece en el silencio: la infertilidad. En un reciente video de TikTok, parte de un podcast, la actriz, productora, directora y guionista estadounidense habla con franqueza sobre la vergüenza y la culpa que sintió durante tanto tiempo.
Un comentario poco común sobre un tema íntimo.
Conocida por sus papeles en el cine, en particular en la saga de "Los Juegos del Hambre", Elizabeth Banks ha decidido hablar públicamente sobre su lucha personal: su infertilidad. En TikTok, explica que nunca ha estado embarazada y que lleva mucho tiempo intentando comprender el motivo. La actriz afirma que se encuentra entre las mujeres que se enfrentan a lo que se denomina infertilidad "inexplicable".
Explica que produjo óvulos y embriones, pero que estos no se implantaron. Describe, sencillamente, la sensación de tener un "útero roto", una frase que, según dice, usaba para explicarles la situación a sus hijos. Al compartir esta experiencia, Elizabeth Banks arroja luz sobre una realidad que enfrentan muchas mujeres, pero que aún rara vez se discute públicamente.
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"Me sentí menos mujer."
Más allá del aspecto médico, la actriz denuncia el peso simbólico de la infertilidad. Elizabeth Banks explica que sintió una profunda vergüenza, así como una sensación de incompletitud. En sus palabras, en una sociedad donde la maternidad suele asociarse con la definición misma de feminidad, no poder concebir puede hacer que una se sienta menos mujer. Destaca que esta presión social pesa especialmente sobre las mujeres, cuyo valor a veces aún depende de su capacidad de procrear. Esta reflexión va más allá de su experiencia personal. Cuestiona las normas culturales y las persistentes expectativas en torno al rol maternal.
Una realidad que afecta a millones de personas
La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó una estimación en 2023 que indica que una de cada seis personas en el mundo experimentará infertilidad durante su vida reproductiva. Esto representa aproximadamente el 17,5 % de la población adulta. Estas cifras sirven como recordatorio de que la infertilidad no es rara ni marginal. Afecta a parejas de todos los ámbitos de la vida y puede tener múltiples causas: médicas, hormonales, genéticas o inexplicables.
Una investigación publicada por National Geographic también destaca que la fertilidad disminuye con la edad. A los 30 años, la probabilidad promedio de concebir en un año se estima en torno al 75 %, mientras que a los 35 años, desciende a alrededor del 66 %, aunque influyen muchos factores individuales.
Entre la culpa y la falta de información
Elizabeth Banks enfatiza otro punto: la falta de información clara y accesible sobre la salud reproductiva de las mujeres. Describe una trayectoria marcada por "zonas grises médicas" y una "sensación de incomprensión". También destaca la existencia de un doble rasero. Si bien la infertilidad también puede afectar a los hombres, la presión social y simbólica que recae sobre las mujeres sigue siendo evidente.
La presión de ser madre, aún muy presente, puede reforzar la culpa y el sufrimiento psicológico. Al hablar abiertamente de su experiencia, la actriz ayuda a normalizar estas conversaciones y a reducir la sensación de aislamiento que pueden sentir las afectadas.
Hablar para aliviar la vergüenza
Ahora madre gracias a la gestación subrogada, Elizabeth Banks explica que tuvo que lamentar la pérdida de su embarazo antes de poder considerar otras opciones para ser madre. Describe este proceso como "una pérdida difícil de aceptar", un "paso emocional significativo". Su historia forma parte de un movimiento más amplio de figuras públicas que deciden compartir sus dificultades con la fertilidad.
Esta visibilidad abre un espacio para el diálogo sobre un tema considerado tabú durante mucho tiempo. Al afirmar que se sentía «menos mujer», Elizabeth Banks no busca reforzar esta idea, sino deconstruirla. Su mensaje es claro: ser mujer no se trata simplemente de la capacidad biológica de tener un hijo.
Al romper el silencio sobre su infertilidad, Elizabeth Banks da voz a una experiencia íntima compartida por millones de personas. Su historia nos recuerda que la maternidad no define el valor de una mujer y que la infertilidad nunca debe ser motivo de vergüenza. Al hablar abiertamente, ayuda a cambiar actitudes, fomentando una mayor empatía, información y comprensión de una realidad que aún se silencia con demasiada frecuencia.
