Gabriella Lascano, figura destacada del movimiento de positividad corporal desde hace mucho tiempo, sorprendió a su comunidad al distanciarse de él. En un video de opinión , reflexiona sobre una trayectoria marcada por el empoderamiento, la duda y la controversia.
Del empoderamiento al cuestionamiento
Con más de 600.000 seguidores en Instagram y TikTok, Gabriella Lascano se ha consolidado desde 2010 como una voz influyente para las mujeres de talla grande. Moda, belleza, confianza en sí mismas: su contenido celebra el cuerpo con orgullo. Ha colaborado con marcas e inspirado a miles de mujeres a recuperar su imagen.
Sin embargo, en su punto máximo de peso —alrededor de 181 kilos—, explica que se sentía "físicamente limitada". Usar tacones se volvió difícil, y ciertos asientos y atracciones del avión le resultaban inaccesibles. Poco a poco, se apoderó de ella una sensación de inquietud. Relata que sentía que se adhería a un discurso cada vez más radical, donde ciertas palabras como "obesidad" o "pérdida de peso intencional" eran rechazadas de plano. Su intención inicial era el amor propio, pero dice que comenzó a cuestionárselo: ¿debería la aceptación excluir cualquier reflexión sobre la salud?
Ver esta publicación en Instagram
El punto de inflexión y el vídeo que dividió a la gente
En diciembre de 2022, la muerte de dos figuras destacadas del movimiento —Jamie Lopez, quien falleció por complicaciones cardíacas, y Brittany Sauer, quien se había arrepentido de sus hábitos alimenticios— sirvió como una llamada de atención. Gabriella admite que se dio cuenta de que tal vez había ignorado algunas señales de advertencia.
En 2023, publicó un video que se volvió viral. En él, afirmaba que la salud es una realidad tangible: las enfermedades cardíacas, la diabetes y la insuficiencia orgánica existen, y preocuparse por ellas no es, en su opinión, un acto de gordofobia. Estos comentarios provocaron una reacción masiva. Acusada de traicionar al movimiento, fue criticada y excluida por un sector de la comunidad que la había apoyado.
Despojándose de la etiqueta, no del amor propio
Desde entonces, Gabriella Lascano se ha distanciado del movimiento de positividad corporal. Sigue creando contenido de estilo de vida, pero sin alinearse oficialmente con él. Para ella, es posible amarse profundamente a sí misma reconociendo que existen ciertos riesgos médicos. Su historia pone de relieve una división: entre el empoderamiento y el miedo a la negación de la salud, aunque es esencial introducir un matiz fundamental.
Salud y peso: cuidado con los atajos
Tener sobrepeso no significa necesariamente no tener buena salud. Estar delgado no garantiza una buena salud. La realidad médica es infinitamente más compleja que la silueta visible. Se puede vivir con un cuerpo voluminoso y tener excelentes análisis de sangre, presión arterial estable y actividad física regular. Por el contrario, se puede ser delgado y sufrir trastornos cardíacos, metabólicos o psicológicos invisibles. Sin embargo, la sociedad vigila la salud de las personas con sobrepeso con mayor atención que la de las personas delgadas.
En cuanto una mujer tiene sobrepeso, su salud se convierte en un problema público. La gente se preocupa por ella. Le proyectan riesgos. Hacen suposiciones. Cuando una mujer delgada adopta los llamados hábitos nocivos, la preocupación colectiva es mucho más discreta. Esta asimetría revela un sesgo: asociar automáticamente el peso con la mala salud es una forma de gordofobia.
Hay muchas razones por las que alguien puede subir de peso: factores hormonales, genética, tratamientos médicos, trastornos alimentarios, condiciones socioeconómicas y estrés crónico. Reducir el cuerpo a un simple indicador de salud es científicamente inexacto e injusto para la humanidad.
Ver esta publicación en Instagram
Un debate que merece matices
La historia de Gabriella Lascano no debería usarse para validar la idea de que "estar gorda es igual a estar enferma", sino para abrir un espacio de debate más maduro. Sí, la salud debe seguir siendo una prioridad, independientemente de tu peso. No, no debería convertirse en un arma para hacerte sentir culpable ni estigmatizarte. Tienes derecho a amar tu cuerpo tal como es hoy. También tienes derecho a querer cuidarlo de forma diferente mañana. Estos dos deseos no son mutuamente excluyentes.
En definitiva, la historia de Gabriella Lascano nos recuerda que los movimientos sociales evolucionan y que las experiencias individuales son diversas. La autoaceptación no excluye la concienciación sobre la salud, pero la salud nunca debe usarse para juzgar un cuerpo. Ya sea delgado, gordo, musculoso, etc., tu cuerpo merece respeto. Lo esencial es no conformarse con una etiqueta, sino cultivar una relación clara, amable y libre contigo mismo.
