Para celebrar el octavo cumpleaños de su hija Chicago, Kim Kardashian optó por un look impactante: un vestido ajustado de cuero marrón combinado con un abrigo negro extragrande con cinturón. Un contraste entre la austeridad invernal y un estilo seguro.
Un estilo que no pide disculpas
La fundadora de la marca SKIMS eligió un atuendo que transmitía una sensación de autoafirmación, muy alejada de la discreción "prevista" de las madres en eventos familiares. Con un escote pronunciado, un vestido ajustado y una postura segura, Kim se mantuvo fiel a su estética, sin importar las circunstancias. Demostró que se puede ser madre y aun así afirmar la propia presencia en público con fuerza, por si alguien aún tenía dudas.
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Crítica online, una respuesta silenciosa
Como suele ocurrir, los comentarios inundaron rápidamente las redes sociales: desde burlas a su figura hasta acusaciones de intentar "robar protagonismo", Kim enfrentó comentarios sexistas y denigrantes. No respondió; su postura lo decía todo: seguir viviendo según sus propias reglas, sin tener que justificarse.
El cuero, su firma visual
Durante varios años, Kim Kardashian ha hecho del cuero un elemento central de su armario. Monos, gabardinas, conjuntos monocromáticos… exhibe este material en todas sus variantes, buscando siempre la coherencia visual. Con esta elección, establece una estética impactante, refinada e inmediatamente reconocible.
Una imagen de una madre moderna
Más allá del estilo, las fotos publicadas muestran a una mujer atenta y presente: un vínculo estrecho con su hija, una manicura que se hacen juntas, tiernos intercambios en el aeropuerto... Kim rompe con los estereotipos al mostrar una doble faceta: la de una madre dedicada y la de una mujer libre para expresarse personalmente. Se niega a conformarse con la imagen restrictiva de la madre dulce y modesta.
En un contexto donde los estándares corporales y las expectativas relacionadas con la edad siguen siendo omnipresentes, la apariencia de Kim Kardashian, con un look estructurado y asertivo, funciona como una declaración de intenciones. Es un recordatorio de que las mujeres tienen derecho a existir plenamente, sin conformarse con los dictados de "demasiado" o "insuficiente".
