La actriz y creadora de vídeos web estadounidense Lana Condor concedió una entrevista a Refinery29 Australia con motivo del estreno de su nueva película, un thriller de supervivencia rodado en gran parte bajo el agua. Tras alcanzar la fama en 2018 con "A todos los chicos de los que me enamoré", habla de un tema del que lleva hablando públicamente desde hace varios años: su experiencia con la dismorfia corporal y lo que supone estar en un plató donde el cuerpo está constantemente siendo filmado.
Un rodaje cinematográfico que pone el cuerpo en primer plano.
Dirigida por Jeff Wadlow, la película narra la historia de cinco amigos que se topan con un tiburón durante una expedición fallida. Estará disponible en streaming a partir del 29 de julio de 2026. La actriz y creadora de vídeos web estadounidense Lana Condor cuenta que su primera reacción al leer el guion fue muy clara: pensó de inmediato que estaría expuesta, filmada durante aproximadamente tres meses en ultra alta definición. Un hecho que, según ella, "consideró antes de aceptar el papel".
“Sentirme segura en mi cuerpo”
Durante las pruebas de vestuario, Lana Condor explicó que tenía una condición muy clara. Dijo que insistía en sentirse segura en su propia piel, sin más. Añadió que entendía las limitaciones del género: en una película acuática, los cuerpos son constantemente visibles en pantalla. Por ello, el equipo de vestuario diseñó un traje de una sola pieza que cumplía con requisitos específicos, pensado para que se sintiera segura durante el rodaje.
El temor a la mirada del público
Lana Condor reconoce que "exponerse en estas condiciones coloca a una actriz en una posición vulnerable". Dice tener curiosidad por ver qué tipo de debate suscitará su decisión y espera que sea bien recibida. Lana Condor sitúa este testimonio en un contexto más amplio: el de una industria donde la extrema delgadez vuelve a valorarse, lo que hace que la visibilidad de otros tipos de cuerpo en pantalla siga siendo escasa.
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Una reflexión que va más allá de la cuestión de la apariencia.
En la misma entrevista, la actriz Lana Condor amplía el debate para incluir la representación. Considera que los papeles protagónicos escritos para actores asiático-americanos siguen siendo insuficientes, a pesar de los avances observados en los últimos años. Lo que la motiva a seguir actuando, afirma, es "el deseo de que el público se sienta representado". Una motivación que vincula directamente con su relación con la imagen y la forma en que se representan los cuerpos en el cine.
El testimonio de Lana Condor ilustra un cambio sutil pero real: el de las actrices que negocian de antemano las condiciones de rodaje. Lejos de ser una declaración combativa, la actriz describe principalmente un método de trabajo donde la comodidad personal se convierte en un criterio profesional legítimo.
