La modelo y actriz húngara Barbara Palvin detalló, en un podcast presentado por su esposo, el actor italoamericano Dylan Sprouse, y el autor Brendan Columbus, el proceso que la llevó a recibir el diagnóstico de endometriosis. Embarazada de su primer hijo, describió "años de dolor y un diagnóstico tardío".
Síntomas que durante mucho tiempo se minimizaron
Barbara Palvin relata noches postrada en el suelo, vómitos provocados por el dolor y una total falta de alivio a pesar de haber probado diversos tratamientos. Según su testimonio, varias consultas ginecológicas no arrojaron ningún diagnóstico: le dijeron que su dolor se debía a la menstruación normal y le aconsejaron modificar su estilo de vida o fortalecer sus músculos. Esta experiencia de debilitamiento es frecuente entre quienes padecen esta afección.
Una enfermedad crónica que aún se comprende poco.
La endometriosis se caracteriza por la presencia, fuera del útero, de tejido similar al que recubre su interior. Puede causar dolor pélvico intenso, menstruaciones abundantes, fatiga crónica y, en ocasiones, complicaciones que afectan la fertilidad. Como señaló la propia Barbara Palvin, un examen ginecológico estándar no siempre es suficiente para detectarla, lo que explica en parte la larga historia de retrasos en el diagnóstico.
Una intervención previa al proyecto infantil
Tras consultar con un especialista, Barbara Palvin se sometió a una cirugía en 2025, la cual anunció en una publicación en sus redes sociales. Aclaró que la cirugía no era una cura, pero que había aliviado significativamente sus síntomas. Barbara Palvin y Dylan Sprouse explicaron que decidieron tomar esta decisión antes de considerar un embarazo. Su hija nacerá en agosto de 2026.
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Un testimonio que sirve de advertencia
En su publicación, Barbara Palvin anima a quienes sospechen padecer la enfermedad a consultar a un especialista, haciendo hincapié en la importancia del diagnóstico precoz para limitar las complicaciones a largo plazo. Su esposo, Dylan Sprouse, también señaló que la investigación sobre esta afección aún es insuficiente.
Este relato arroja luz sobre un mecanismo documentado desde hace años: la trivialización del dolor menstrual retrasa el reconocimiento de una enfermedad crónica. Liderado por una figura pública como Barbara Palvin, contribuye a visibilizar una realidad que muchas mujeres afrontan sin palabras ni respuestas médicas.
