La industria funeraria evoluciona constantemente en respuesta a los avances tecnológicos y las preocupaciones ambientales. En Escocia, un nuevo método está llamando la atención: el país autorizó recientemente una práctica llamada "aquamación", a veces descrita como "cremación por agua", que podría ofrecer una alternativa a la cremación tradicional.
Un nuevo método ahora legal en Escocia
A principios de marzo de 2026, el Parlamento escocés aprobó el uso de la hidrólisis alcalina, una técnica ya utilizada en algunos países, pero aún poco común en el Reino Unido. Según The Guardian , este es el primer territorio del Reino Unido en legalizar esta práctica, como parte de una reforma más amplia de la normativa funeraria.
El periódico señala que «este avance se considera uno de los cambios más significativos en este ámbito desde que se legalizó la cremación a principios del siglo XX». La ministra escocesa de Salud Pública, Jenni Minto, explicó que esta técnica «podría ofrecer a las familias una opción adicional, a la vez que aborda la creciente preocupación por el medio ambiente».
¿Cómo funciona la “cremación en agua”?
A diferencia de la cremación tradicional, que se basa en la combustión a temperaturas muy altas, la aquamación utiliza un proceso químico llamado hidrólisis alcalina. El cuerpo se coloca en una cámara con agua y una solución alcalina, y luego se calienta a alta temperatura bajo presión. Este proceso acelera la descomposición natural de los tejidos. Al final del procedimiento, solo quedan los huesos. Estos se secan y se muelen hasta obtener un polvo similar a las cenizas obtenidas durante una cremación tradicional. Este método a veces se presenta como una reproducción acelerada del proceso de descomposición natural.
Un método presentado como “más ecológico”
Uno de los argumentos esgrimidos por los defensores de la aquamación se refiere a su impacto ambiental. La cremación tradicional requiere temperaturas que pueden superar los 800 °C, lo que genera un consumo energético considerable y emisiones de gases de efecto invernadero.
Según la BBC, una cremación convencional puede producir alrededor de 320 kg de dióxido de carbono, mientras que la hidrólisis alcalina podría generar hasta siete veces menos emisiones. El método también elimina la necesidad de un ataúd combustible y consume menos energía que los hornos crematorios tradicionales. Tras el proceso, el agua utilizada se trata mediante sistemas de tratamiento de aguas residuales de forma similar a otros efluentes biológicos.
Una práctica ya utilizada en otras partes del mundo
Si bien esta técnica es nueva en el Reino Unido, ya existe en varios países. La hidrólisis alcalina está autorizada, en particular, en varios estados de EE. UU., así como en Canadá, Australia y Sudáfrica. En ocasiones se ofrece como una alternativa más ecológica a los métodos funerarios tradicionales. Sin embargo, según algunos especialistas del sector funerario, esta opción sigue siendo poco común y no debería sustituir las prácticas existentes, sino ofrecer a las familias una alternativa adicional.
Una implementación gradual
La introducción de la aquamación en Escocia seguirá requiriendo la instalación de equipos específicos. Será necesario construir plantas de hidrólisis alcalina y obtener los permisos necesarios, incluidos los de las autoridades locales y de Scottish Water, el organismo público responsable de la red de agua y saneamiento. Empresas especializadas en estas tecnologías, como la británica Kindly Earth, indican que están en conversaciones con varias partes interesadas escocesas para desarrollar estas instalaciones.
Con la legalización de la aquamación, Escocia sienta las bases para una nueva opción en la industria funeraria del Reino Unido. Presentada como más respetuosa con el medio ambiente, esta técnica podría integrarse gradualmente en las prácticas existentes. Si bien su adopción es incierta, ilustra la evolución del sector funerario en respuesta a las preocupaciones ecológicas y las expectativas cambiantes de las familias.
