En el tranquilo pueblo de Nebbiuno, encaramado sobre el lago Mayor, una figura atemporal sostiene con firmeza su bar. Anna Possi, de 101 años, es sin duda la barista más longeva de Italia. Durante más de siete décadas, ha servido espressos y sonrisas a diario en el Bar Centrale, convertido en una auténtica institución local.
Una vocación nacida en la posguerra
Fue justo después de la Segunda Guerra Mundial cuando Anna dio sus primeros pasos en el negocio de la restauración, trabajando junto a su tío. En 1958, ella y su marido abrieron el Bar Centrale, un café modesto pero acogedor que permanecía abierto todos los días de 7:00 a 19:00 (más tarde en verano), sin excepción. Con la adquisición de su licencia para la venta de bebidas alcohólicas en 1971, el establecimiento se adaptó a los cambios en la Italia de la posguerra: el auge económico y el auge del turismo en la zona del lago.
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Una impresionante rutina centenaria
Todas las mañanas, Anna se levanta temprano, corta leña para la estufa y prepara cafés incansablemente. Tras el mostrador, se encarga del servicio, cobra y mantiene el lugar limpio. Su hija de 61 años, Cristina, que trabaja en el ayuntamiento de enfrente, a veces echa una mano. Anna se mantiene independiente: vive en el piso de arriba y nunca ha considerado jubilarse.
Café de verdad y nada más
En Anna's, no hay lattes instagrameables ni recetas sofisticadas. Por la mañana, capuchino. Después, un espresso negro, fuerte, sin florituras. Tanto clientes habituales como turistas hacen cola para saborear la autenticidad, y sobre todo para conocer a esta increíble "nonna" que, a sus 101 años, sigue sirviendo con energía y memoria intactas. "Trabajar te mantiene joven", le gusta decir con un guiño travieso.
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Una figura icónica de la longevidad italiana
Anna encarna el estilo de vida típico del Piamonte rural: comida sencilla, actividad física diaria y fuertes vínculos humanos. ¿Su secreto? «Moverse, sonreír y tomar un café bien cargado», resume. Siempre de pie 12 horas al día, aparece regularmente en los medios italianos, admirada por su vitalidad y perseverancia.
Una atracción turística por derecho propio
El Bar Centrale se ha convertido en un punto de encuentro imprescindible: la gente viene a tomar un café, pero sobre todo a charlar con Anna y capturar el momento. El pueblo de Nebbiuno se beneficia de esta inesperada fama, orgulloso de su extraordinario centenario. Testigo de la historia, Anna ha vivido el racionamiento, la llegada de la electricidad, los años del milagro económico, hasta la era de los smartphones, todo ello sin salir jamás de su bar.
A sus 101 años, Anna Possi nos recuerda que la longevidad no es solo cuestión de años, sino de entusiasmo. En un mundo en constante aceleración, su presencia inquebrantable en el Bar Centrale es un respiro reconfortante, un homenaje a tomarse el tiempo, a la conexión humana y a los pequeños rituales que dan sentido a la vida cotidiana. En Anna's, el café es fuerte, pero la lección de vida es aún más fuerte.
