La periodista Vanessa Le Moigne anunció recientemente que pondría fin a su cobertura futbolística tras sufrir una feroz ola de ciberacoso. ¿La causa? Una pregunta que le hizo al portero senegalés Édouard Mendy tras la tensa final de la Copa Africana de Naciones 2025 (AFCON). Su salida, conmovedora y simbólica, ha reavivado el debate sobre el odio en línea y el trato a las periodistas deportivas.
Una pregunta controvertida, una tormenta en línea
Todo empezó con un intercambio posterior al partido. Al término de la final de la Copa Africana de Naciones, marcada por incidentes en las gradas y en el campo, Vanessa Le Moigne cuestionó a Édouard Mendy sobre la parada del penalti contra Marruecos. "¿En ningún momento hubo acuerdo entre ambos equipos?", le preguntó, refiriéndose a ciertos rumores sobre un posible acuerdo.
El comentario, hecho en un contexto de extrema tensión, fue inmediatamente sacado de contexto y ampliamente compartido en redes sociales. En cuestión de horas, la periodista Vanessa Le Moigne se convirtió en blanco de un torrente de insultos, burlas e incluso amenazas. Una ola de odio en línea que continuó sin cesar, incluso después de su explicación pública.
El impacto del ciberacoso mediático
En una serie de historias de Instagram, Vanessa Le Moigne compartió su agotamiento y su decisión de dejar el fútbol después de la temporada. "Gracias, fútbol, por los encuentros... Pero lo siguiente. Ya no me apoyarás", escribió, expresando su cansancio ante un entorno a menudo despiadado. Aclaró que, en el momento de la entrevista, desconocía si los dos auxiliares de policía heridos en los enfrentamientos seguían con vida: "No hablaba de fútbol, sino de un ambiente dramático". También denunció la falta de apoyo de sus compañeros, destacando la vulnerabilidad de los periodistas ante las campañas de odio en línea.
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Se alzan voces para defenderla
Mientras la periodista Vanessa Le Moigne se enfrentaba a una ola de ataques en línea, varios colegas le ofrecieron su apoyo. Margot Dumont (Canal+) recordó en Twitter que, si bien es aceptable "disentir sobre un tema", ningún desacuerdo justifica tal violencia.
El caso de Vanessa Le Moigne es, lamentablemente, solo el último de una larga lista de profesionales del deporte —comentaristas, presentadoras y reporteras— que han sido frecuentemente blanco de sexismo y ataques en redes sociales. Según varios estudios, las periodistas tienen tres veces más probabilidades que sus homólogos masculinos de ser víctimas de ciberacoso. Hoy, en 2026, las mujeres ya no guardan silencio, ya no se disculpan por existir: tienen el mismo derecho que cualquier otra persona a ocupar su lugar en la esfera pública.
Una decisión que plantea interrogantes en el mundo del deporte y los medios de comunicación
Al anunciar el fin de su carrera como cubista de fútbol, Vanessa Le Moigne pone de manifiesto un problema arraigado en el periodismo deportivo: la creciente confusión entre crítica y odio, debate y ataques personales. A medida que las federaciones deportivas y los medios de comunicación se vuelven cada vez más activos en la lucha contra el ciberacoso, este caso ilustra la necesidad de mecanismos de protección más eficaces para los profesionales que se enfrentan a la violencia en línea.
En definitiva, el caso de Vanessa Le Moigne va más allá de una simple polémica posterior al partido: revela la fragilidad del debate público en la era de las redes sociales y la brutalidad de las reacciones en línea hacia las periodistas. Su salida del fútbol sirve como una llamada de atención: sin respeto ni moderación digital, la libertad de informar se ve constantemente amenazada.
