A menudo imaginamos a las generaciones más jóvenes como más igualitarias, libres y abiertas en cuestiones de género. Sin embargo, un estudio publicado en marzo de 2026 por el King's College de Londres e IPSOS presenta un panorama diferente. Realizado con más de 23.000 personas en 29 países, muestra que las opiniones muy tradicionales siguen circulando entre los jóvenes de 15 a 30 años, especialmente entre los hombres jóvenes.
Expectativas altamente codificadas de las mujeres
Quizás la estadística más impactante sea esta: el 31% de los hombres de la Generación Z cree que una mujer siempre debe obedecer a su esposo. Aún más impactante, el 33% piensa que, en una relación, el hombre debe tener la última palabra en las decisiones importantes. Lejos de ser anecdóticas, estas respuestas demuestran que la idea de una relación basada en la igualdad aún está lejos de ser aceptada por un segmento de hombres jóvenes.
El estudio no se limita a la cuestión de la autoridad en la pareja. También revela que el 24 % de los hombres jóvenes cree que una mujer no debería parecer demasiado independiente o autónoma. El 21 % también cree que una "mujer de verdad" no debería iniciar las relaciones sexuales. Tras estas cifras se esconde una visión muy limitada de la feminidad: una mujer aceptable se considera mesurada, discreta, no demasiado asertiva ni demasiado libre.
Lo sorprendente es que estas opiniones no son simplemente una cuestión de preferencia individual. Revelan una visión jerárquica de las relaciones de género. El hombre decide, la mujer obedece. El hombre encarna la autoridad, la mujer debe permanecer dentro de los límites establecidos. En otras palabras, la dominación masculina no desaparece: a veces simplemente cambia de lenguaje.
Diferencias claras con las generaciones anteriores
Estos resultados son aún más sorprendentes dado que no son compartidos con mayor frecuencia por los hombres mayores. Entre los baby boomers (personas nacidas entre 1946 y 1955), solo el 13 % está de acuerdo con la idea de que una esposa debe obedecer a su esposo, en comparación con el 31 % de los hombres de la generación Z. La brecha también existe entre hombres y mujeres jóvenes: el 18 % de las mujeres de la generación Z comparte esta afirmación, significativamente menos que los hombres de la misma edad.
En otras palabras, la brecha no se limita solo a las generaciones, sino también a los géneros. Mientras muchas mujeres jóvenes avanzan hacia una mayor autonomía, algunos hombres jóvenes parecen, por el contrario, aferrarse a modelos más autoritarios y rígidos.
Una virilidad que también aprisiona a los hombres
Uno de los hallazgos más interesantes de la encuesta es que estas normas también pesan mucho en los propios hombres. El 43 % de los jóvenes encuestados cree que un hombre debe ser físicamente fuerte, incluso si esto no refleja su personalidad. El estudio demuestra, por tanto, que los estereotipos de género no solo limitan a las mujeres, sino que también confina a los hombres a una definición estrecha de masculinidad , basada en la firmeza, el autocontrol y el rechazo a la vulnerabilidad.
Esto es precisamente lo que hace que estas actitudes sean tan preocupantes. No reflejan simplemente un rezago en la igualdad, sino que revelan una visión de las relaciones humanas aún estructurada por la dominación, la autoridad y la coerción.
La igualdad aún está lejos de lograrse.
Paradójicamente, el estudio también muestra que la mayoría de los encuestados cree que debería haber más mujeres en puestos de responsabilidad en empresas y gobiernos. Sin embargo, al mismo tiempo, el 52 % cree que los derechos de las mujeres ya han avanzado lo suficiente en su país, y el 46 % considera que se exige demasiado a los hombres para que apoyen la igualdad. Esta discrepancia es elocuente: la igualdad suele aceptarse en teoría, pero aún encuentra una fuerte resistencia cuando cuestiona las dinámicas de poder existentes.
Cuando la dominación se entromete en nuestra vida privada y nuestra imaginación
La dominación masculina no siempre se manifiesta mediante gestos espectaculares o dinámicas de poder evidentes. También se manifiesta en reflejos más sutiles, en la idea, aún extendida, de que el hombre debe mantener el control, tomar las decisiones o marcar el ritmo. Esta dificultad para concebir relaciones verdaderamente igualitarias se refleja en la novela "On/Off" (Nicolas Rodet), publicada en diciembre de 2025.
A través del recorrido de un hombre convencido de que dominar la naturaleza y a los demás es una forma de libertad, el libro amplía la reflexión más allá de las únicas relaciones entre mujeres y hombres y nos recuerda que la dominación también reside en las lógicas ordinarias de control y dominio.
En definitiva, este estudio del King's College de Londres pone de relieve una realidad crucial: la dominación masculina no es cosa del pasado. Sigue manifestándose en las expectativas depositadas en las mujeres, en la idea de que el hombre debe mantener el control y en la dificultad de concebir las relaciones como algo más que una lucha de poder.
