Según la opinión popular, una maestra de primaria debe ser modesta en su apariencia. ¿Cómo? Con un cárdigan de punto grueso y unos pantalones de una sencillez extrema. Si bien cada profesión tiene su propio código de vestimenta, las maestras de primaria tienen mucha libertad para elegir su vestimenta. Y una de ellas nos lo recuerda, luciendo una falda de cuero y un vestido escotado.
Atuendos considerados “inapropiados” por los usuarios de Internet
En las escuelas, no todos los profesores visten como la pandilla de Hogwarts. La creadora de contenido @maitreeeeeeeeesse, quien imparte clases combinadas de primero y segundo grado, deja las prendas de punto sencillas y el blazer sencillo en el armario por prendas más alegres y contundentes. ¿En la agenda? Un corsé con estampado barroco, un romántico vestido estilo Bridgerton, una minifalda a cuadros y un ajustado overol vaquero. Muy lejos de los profesores anticuados de nuestra época que usaban gafas, cadenas ruidosas y bailarinas planas.
La joven profesora, que comparte su vida cotidiana en el entorno escolar, refuta por sí sola el mito del profesor anticuado y desfasado. Sin embargo, algunos la critican por su falta de neutralidad y critican duramente su vestuario, como si la ropa fuera la clave de la credibilidad.
En los comentarios, los internautas la sermonean sobre su elección de ropa. Prácticamente la castigan por ser demasiado glamurosa. Mientras los depredadores en línea se entregan a repugnantes fantasías sobre su combinación de telas, los reaccionarios, anclados en la época de los uniformes escolares, protestan. Mientras que sus estudiantes generalmente la comparan con un hada o la llaman "genial", los adultos en línea consideran sus atuendos inapropiados.
@maitreeeeeeeeesse Trajes de maestra 👩🏫 #maestra #traje #traje #ama #profe ♬ Sonido original - El verdadero Vincent
Desafiando los clichés del profesor común, mirada tras mirada
En el imaginario colectivo, todas las profesoras aparecen con un atuendo similar. ¿La descripción? Una camisa a cuadros, un cárdigan que les llega a la cadera y vaqueros acampanados anticuados. Las profesoras de español parecen ser las únicas que escapan a esta inquietante uniformidad, luciendo prendas de colores brillantes y admirando la marca Desigual. Aunque las profesoras no están sujetas a ninguna normativa de moda , las normas inconscientes las llevan a preferir los pantalones rectos a los pantalones cortos de tweed y los suéteres de lana a los cuellos altos ajustados.
Y la ficción refuerza estos estereotipos, haciéndonos creer que una falda tubo no tiene cabida tras la pizarra. A juzgar por la apariencia de los profesores de la cultura pop, carecen de un agudo sentido del estilo y exhiben un minimalismo estético extremo. Los profesores de escuela en nuestras pantallas lucen looks que incluso nuestras abuelas encontrarían insulsos.
La creadora de contenido, por su parte, quiere acabar con esta política de tolerancia cero. Oscila entre looks de "Miss Honey" y looks desenfadados, vestidos con aberturas de estilo renacentista y atuendos de "Gossip Girl". En una industria implacablemente sexualizada, simplemente está recuperando el control de su imagen.
Sin provocación, solo expresión personal.
Esta profesora, que se niega a conformarse con un ideal profesional, quizá no tenga un estilo académico, pero eso no le resta valor a su capacidad docente. En una sociedad que juzga la respetabilidad de una mujer por el largo de su falda y la cantidad de piel que muestra, no es de extrañar que la critiquen. Sin embargo, al fomentar la creatividad, esta profesora enseña a sus alumnos el arte de la individualidad, un concepto lamentablemente ausente en los libros de texto.
No intenta distraer a las rubias ni presumir ante sus colegas. Hace lo que muchos no logran: ser ella misma. En los comentarios, los internautas que hablan con amabilidad elogian su increíble versatilidad.
Esta profesora puede ser flexible con su vestuario, pero eso no le impide imponer su autoridad en los escritorios. Nunca está de más decirlo: no se juzga un libro por su portada. Algo para recordar de una vez por todas.
