La modelo estadounidense Bella Hadid lució espectacular en la alfombra roja del desfile de REVOLVE en Los Ángeles. Sin embargo, bajo las fotos del evento, proliferaron los comentarios en línea que atacaban su físico (discriminación por delgadez). Un episodio más de un fenómeno bien documentado y que sigue siendo igual de dañino.
Comentarios que se han repetido durante años
Los comentarios que algunos internautas hicieron sobre las fotos de Bella Hadid en el desfile de REVOLVE son los mismos que hemos visto durante años en las publicaciones de otras modelos: «demasiado delgada », «esquelética»; cualidades que reducen a una mujer a su apariencia para devaluarla aún más. La mención de Ozempic —un medicamento inicialmente destinado a diabéticos, pero que algunas celebridades utilizan indebidamente para adelgazar— agrava aún más la acusación. En cualquier caso, estos comentarios son completamente injustificados.
La discriminación por delgadez: la forma menos comentada de discriminación por el aspecto físico.
La discriminación por delgadez es lo opuesto a la gordofobia: se refiere a la estigmatización y los comentarios hirientes que sufren las personas consideradas "demasiado delgadas". Es menos visible que la gordofobia, que se basa en una discriminación estructural y cotidiana bien documentada, presente en espacios públicos, el lugar de trabajo y el transporte público. Sin embargo, no es menos dañina. Alimenta la ansiedad y el autodesprecio en quienes la padecen y puede exacerbar trastornos alimentarios preexistentes.
Demandas imposibles de cumplir
Las experiencias de mujeres como Bella Hadid ponen de manifiesto una paradoja reveladora: nunca ser "demasiado gorda" ni "demasiado delgada", bajo la amenaza de ser etiquetada como "anoréxica", un término utilizado como insulto a pesar de referirse a una afección grave. Estas exigencias contradictorias ilustran a la perfección lo que se conoce como estigmatización corporal en su sentido más amplio: la constante "evaluación" que la sociedad hace del cuerpo de las mujeres según estándares poco realistas, siempre cambiantes y, a la vez, imposibles de alcanzar.
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Las consecuencias concretas para la salud mental
La normalización de este tipo de comentarios no está exenta de consecuencias. El trastorno dismórfico corporal —esa relación patológica con la propia apariencia, muy común entre las mujeres jóvenes— se ve alimentado precisamente por este tipo de juicios externos constantes. La salud mental y física siempre están estrechamente ligadas en lo que respecta a la autoimagen. Y la idea de que las celebridades son «inmunes» a estos comentarios por estar en el ojo público es insostenible: los seres humanos siguen siendo seres humanos, independientemente de su fama.
En definitiva, las mujeres nunca ganarán en este terreno de batalla, porque este terreno no fue diseñado para que ellas ganen. La única respuesta coherente a estas exigencias contradictorias es dejar de alimentarlas, tanto en comentarios como en conversaciones.
