La modelo, actriz y escritora estadounidense Emily Ratajkowski se niega a ser definida por una sola etiqueta. En un ensayo personal publicado en The Cut , reflexionó sobre su experiencia como madre soltera tras su divorcio y sobre su rechazo a la etiqueta de "madre soltera divorciada", que considera "simplista".
Rechazar una etiqueta reduccionista
En este texto introspectivo, Emily Ratajkowski relata el colapso de su matrimonio con el productor Sebastian Bear-McClard, ocurrido aproximadamente seis meses después del nacimiento de su hijo, Sly, que ahora tiene 5 años. Casados en 2018 y separados en 2022, la pareja finalizó su divorcio en 2025. Ella describe la transición a la maternidad como "un cambio brutal hacia una nueva realidad", durante un período que sintió "a la vez fugaz e interminable".
Su argumento se centra en su incomodidad con el término "madre soltera divorciada". Explica que temía esta situación desde hacía mucho tiempo, antes de enfrentarse a ella mucho antes que la mayoría de las mujeres. "Experimenté el fracaso de un matrimonio cuando apenas tenía treinta y tantos años", escribe, negándose a ser encasillada en una categoría que considera "injusta".
Una declarada "era de villanos"
Para sobrellevar esta nueva vida, en particular al reconectar con las mujeres, Emily Ratajkowski afirma haber adoptado un rol: el de una "supervillana", una "mujer que no necesita nada de los hombres". Se compara con personajes de ficción como Hiedra Venenosa o Catwoman, y confiesa que vivir esta época en Nueva York le dio la sensación de "una existencia bohemia y liberada". "Fue mi historia de origen como supervillana", resume.
Ver esta publicación en Instagram
Una lucidez recuperada
Sin embargo, Emily Ratajkowski reconoce con honestidad las limitaciones de este personaje. Tras la coraza de la "villana" insensible, se escondía una vulnerabilidad muy real. "A pesar de mi actuación, me sentía tan desorientada y frágil como a los 20 años", admite, refiriéndose a "un juego de rol sin sustancia". Esta constatación la llevó a reconocer que nunca había estado realmente en sintonía con sus propias aspiraciones.
Una voz feminista comprometida
Este testimonio da continuidad al compromiso de Emily Ratajkowski. Durante varios años, ha escrito ensayos aclamados sobre la condición de la mujer, como su recopilación "Mi cuerpo", publicada en 2021, en la que denunció, entre otras cosas, los excesos de las industrias de la moda y el entretenimiento. Es este estilo de escritura comprometido el que pone al servicio de una reflexión íntima.
A través de este ensayo, Emily Ratajkowski transforma una dolorosa experiencia personal en una reflexión más amplia sobre las etiquetas impuestas a las mujeres. Al negarse a ser definida por su condición, nos recuerda que la maternidad y el divorcio no definen la identidad. Un testimonio lúcido que resuena mucho más allá de su propia historia personal.
