A menudo se habla de la menstruación en términos del cuerpo, el ciclo o las emociones, pero su coste se aborda con mucha menos frecuencia. Un estudio reciente pone las cosas en perspectiva: a lo largo de la vida, la menstruación representa un gasto significativo.
Un coste que supera con creces el de los equipos de protección.
Cuando pensamos en la menstruación, lo primero que nos viene a la mente son los productos de higiene menstrual, pero la realidad es mucho más compleja. Según un análisis publicado por la aplicación Clue como parte de su campaña "El coste de la menstruación", una persona menstruante podría gastar hasta aproximadamente 25.000 € a lo largo de su vida.
Esta cifra incluye, por supuesto, productos de higiene menstrual (compresas, tampones, copas menstruales o ropa interior menstrual), pero también otros gastos que a menudo se pasan por alto: analgésicos, ciertas consultas médicas o incluso los costos asociados con pequeñas necesidades diarias imprevistas como la lavandería o la ropa. Consideradas individualmente, estas compras pueden parecer modestas, pero acumuladas a lo largo de los años, terminan representando un presupuesto significativo.
Gastos que abarcan décadas
La menstruación es una parte importante de la vida. En promedio, una persona menstrúa durante 35 a 40 años. Esto se traduce en compras regulares, mes tras mes, año tras año. Este ritmo genera un gasto continuo, integrado en la vida diaria y que a menudo pasa desapercibido. A diferencia de otros gastos puntuales de salud, estos se acumulan con el tiempo.
Además de estos costos, pueden existir gastos relacionados con la salud menstrual: dolor, síndrome premenstrual o afecciones como la endometriosis. En estos casos, los gastos médicos pueden aumentar, dependiendo de las necesidades y el acceso a la atención. Algunas personas optan por soluciones reutilizables, como copas menstruales o ropa interior menstrual. Estas opciones pueden reducir los costos a largo plazo, aunque requieran una mayor inversión inicial.
Una realidad económica que aún se discute poco.
A pesar de su impacto, el costo de la menstruación sigue estando prácticamente ausente de los debates sobre poder adquisitivo o salud pública. Sin embargo, muchas organizaciones hablan ahora de la «pobreza menstrual». Este término se refiere a las situaciones en las que algunas personas tienen dificultades para acceder a productos menstruales adecuados. En Francia, cuatro millones de personas menstruantes carecen de acceso a estos productos.
En varios países, diversos estudios demuestran que algunas mujeres se ven obligadas a tomar decisiones presupuestarias o a recurrir a alternativas menos cómodas debido a la falta de recursos suficientes. Ante esta situación, están surgiendo iniciativas como la distribución gratuita de productos de higiene femenina en algunas escuelas y universidades, acciones locales y campañas de sensibilización.
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Resaltar un costo invisible
Con su campaña, Clue busca visibilizar lo que no siempre se ve. La idea es concienciar sobre una realidad económica a menudo subestimada. Estos gastos, al estar distribuidos a lo largo del tiempo y vinculados a asuntos personales, pasan fácilmente desapercibidos. Sin embargo, son parte integral de la vida diaria de muchas personas. Sacarlos a la luz también abre el debate sobre el acceso a productos de higiene menstrual, considerados por muchos como artículos esenciales.
Hacia una visión más holística de la salud menstrual
En los últimos años, la salud menstrual ha ido ganando visibilidad. Se habla más del dolor, del ciclo, del bienestar… y ahora, también de su coste. Reconocer estos costes implica reconocer las necesidades reales del cuerpo. Tu cuerpo, con sus ritmos y variaciones, merece respeto, atención y apoyo, sin tabúes ni minimizaciones.
En definitiva, esta estimación pone de relieve una verdad fundamental: la menstruación no es solo una experiencia biológica, sino que también tiene un impacto tangible en la vida cotidiana. Al cuantificar esta realidad, el estudio contribuye a cambiar perspectivas y a fomentar un enfoque más justo, informado e inclusivo de la salud.
