Figura clave del streaming global, Pokimane, cuyo nombre real es Imane Anys, se ha consolidado como una de las creadoras de contenido más seguidas de su generación. Con tan solo 27 años, la streamer marroquí-canadiense ha acumulado millones de seguidores en Twitch, YouTube, Instagram y TikTok.
Pokimane, blanco perpetuo de críticas
Tras su meteórico ascenso a la fama, la creadora marroquí-canadiense se enfrenta a un acoso constante, especialmente virulento en redes sociales, donde cada foto o vídeo que publica desencadena una avalancha de comentarios negativos. Las críticas superan con creces las de la streamer promedio y suelen estar teñidas de misoginia, como han señalado muchos internautas en Twitter y Reddit.
Términos como "simp" para sus fans masculinos (una persona que muestra excesiva atención o devoción a alguien, a menudo un hombre a una mujer, con la esperanza de obtener algo íntimo) o acusaciones de "falso positivismo" recurren constantemente, reforzando un clima tóxico.
Ver esta publicación en Instagram
Un blanco fácil para la misoginia en línea
Pokimane ha denunciado públicamente estos ataques con frecuencia. Durante las transmisiones en vivo, explicó cómo las streamers se enfrentan a un trato desproporcionado en cuanto expresan una opinión, con reacciones descritas como misóginas: "La forma en que me tratan disuade a cualquier otra mujer del medio de hablar con sinceridad". Incluso citó a una streamer novata que le confesó su miedo a transmitir sin maquillaje, después de ver lo que había sufrido.
En Twitter, usuarios recientes hablan de un acoso que se está descontrolando, con "brigadas" organizadas en respuesta a controversias pasadas, como la del youtuber y streamer estadounidense JiDion en 2022, donde sus seguidores lo bombardearon con mensajes amenazantes. Incluso mujeres en Twitch lo atacan para ganar visibilidad, creando un círculo vicioso de misoginia internalizada.
Incidentes recurrentes y un profundo impacto
Desafortunadamente, estos casos son demasiado comunes: en 2020, Pokimane reveló mensajes repugnantes sobre su apariencia, lo que llevó a Twitch a endurecer sus normas sobre acoso. Más recientemente, fans obsesivos han rastreado su dirección, obligándola a una vigilancia constante. Publicaciones de Reddit de 2025 destacan cómo se ha convertido en un "símbolo de misoginia" para algunos, con campañas de odio amplificadas por algoritmos.
A pesar de esto, Pokimane se niega a ser silenciada, incluso negándose a dejar de transmitir por razones financieras y personales, como explicó: quería asegurar el futuro de sus padres. Su contenido —reacciones, vlogs íntimos y análisis de dramas— sigue dominando los feeds, demostrando su resiliencia ante esta "ola incontrolable".
Un llamado a la comunidad y a la plataforma
Lamentablemente, este acoso no es un incidente aislado: refleja un problema estructural en plataformas como Twitch, donde las streamers están sobrerrepresentadas entre las víctimas de acoso en línea, a menudo desestimado como mero "drama". Pokimane encarna esta lucha, transformando su canal en una potencia de contenido a pesar de los trolls, pero ¿a qué precio? Tanto los fans fieles como los observadores piden más moderación, señalando que detrás de este icono se esconde una mujer agotada por el bombardeo diario de críticas incesantes.
En conclusión, la historia de Pokimane ilustra los problemas persistentes dentro de las comunidades en línea, donde el éxito femenino a menudo se convierte en pretexto para el odio. Su caso no es una excepción, sino un síntoma de un problema más amplio que afecta a muchas creadoras de contenido. Si bien su resiliencia es admirable, no debería ser un requisito previo para el éxito en estas plataformas. La responsabilidad recae tanto en las redes sociales como en los usuarios: sin conciencia colectiva y medidas concretas contra el ciberacoso, estas "olas incontrolables" seguirán silenciando voces —y aspiraciones— antes de que tengan la oportunidad de expresarse plenamente.
