Las entrevistas promocionales rara vez ofrecen momentos así. Durante su aparición en France 2 para promocionar "El diablo viste de Prada 2", la actriz estadounidense Meryl Streep se llevó una gran sorpresa y se emocionó profundamente. Ocurrió durante el programa "20h30 le dimanche", presentado por Laurent Delahousse. En medio de la entrevista, le entregaron una tableta, comenzó a reproducirse un video y todo cambió.
Reconocimiento, luego lágrimas
Jennifer Lawn Lejeune, quien interpretó a Eva Zawistowska, la hija de Meryl Streep en la película de 1982 "La decisión de Sophie", apareció en pantalla. En su mensaje, habló con sinceridad conmovedora sobre el vínculo que compartieron en el set: "Es increíble cómo perdura. Incluso le dije a mi madre que era mi madre favorita porque Meryl Streep siempre fue amable conmigo y jugaba conmigo". Jennifer Lawn Lejeune agregó que esta conexión fue esencial para la película: sin ella, las escenas más intensas jamás habrían alcanzado tal fuerza emocional.
Al principio, Meryl Streep parecía estar intentando identificar a la mujer en pantalla. Luego, cuando se confirmó la identidad de Jennifer Lawn Lejeune, su expresión cambió. Visiblemente conmovida, preguntó: "¿Es esa la niña?". Antes de añadir, con los ojos brillantes: "¡Dios mío, esto es increíble!". Acto seguido, se dirigió a Laurent Delahousse para preguntarle dónde había encontrado su equipo a Jennifer, quien, según respondió él simplemente, ahora vive en París.
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"Los periodistas nunca me dan un respiro."
Meryl Streep agradeció al equipo con sincera emoción: "Es precioso. ¡Qué regalo! Los periodistas nunca me hacen regalos". Una declaración que dice mucho sobre la rareza de estos momentos de auténtica sorpresa en el circuito promocional, donde normalmente todo está meticulosamente orquestado.
"La decisión de Sophie", un papel que no se desvanece.
"La decisión de Sophie", estrenada en 1982 y dirigida por Alan J. Pakula, narra la historia de una mujer obligada a tomar una decisión imposible bajo el régimen nazi. Este papel le valió a Meryl Streep el Óscar a la Mejor Actriz. Cuarenta y cuatro años después, la emoción de volver a verla, incluso en la pantalla, demuestra que algunos rodajes dejan huella mucho más allá de las salas de cine.
