Deslumbrante y segura de sí misma, la modelo y actriz franco-italiana Deva Cassel, hija de la actriz y modelo italiana Monica Bellucci y del actor, director y productor franco-brasileño Vincent Cassel, volvió a arrasar. En el desfile de Alta Costura Primavera/Verano 2026 de Elie Saab, causó sensación con un suntuoso vestido dorado, digno de un cuento de hadas moderno.
Un momento suspendido en el Palacio de Chaillot
Fue en el espectacular escenario del Palacio de Chaillot en París donde Deva Cassel desfiló, encarnando a la perfección la elegancia atemporal tan apreciada por la casa de moda libanesa. Su encantador vestido, bordado íntegramente a mano, se distinguía por una parte superior de lentejuelas doradas que se desvanecían en plata, evocando el encuentro del Sol y la Luna. La tela beige, ligera como un soplo, ondulaba a cada paso, ofreciendo un ballet visual de luz y movimiento.
Su larga cabellera negra, ligeramente ondulada, enmarcaba su rostro, realzando su magnetismo. El público, cautivado, solo veía esta apariencia de belleza casi cinematográfica: una clara herencia de su famosa madre, Monica Bellucci, pero con un toque único.
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La nueva musa de las pasarelas
Desde su debut en 2020 como imagen de la fragancia Dolce Shine de Dolce & Gabbana, Deva Cassel se ha consolidado como una de las figuras más destacadas de la nueva generación de modelos. Con tan solo 21 años, desfila para las casas de moda más importantes: Jacquemus, Courrèges, Coperni y, ahora, varias veces para Elie Saab, cuyo estilo parece encarnar a la perfección con su poesía natural.
En octubre de 2025, ya había inaugurado el desfile de la casa de moda libanesa con un elegante conjunto caqui, seguido de un top de pitón. Esta vez, con su etéreo vestido dorado, da un paso más en su ascenso al estrellato, confirmando su talento y carisma únicos.
Un legado sublime
Ser hija de Monica Bellucci y Vincent Cassel atrae inevitablemente la atención. Deva Cassel, al forjar su propio camino en la moda, logra encontrar un equilibrio entre herencia e independencia. Si bien comparte la elegancia mediterránea y la mirada cautivadora de su madre, aporta una energía moderna, casi espiritual, que atrae tanto a diseñadores como al público.
En los dorados salones del Palacio de Chaillot, Deva Cassel no solo desfiló por la pasarela, sino que encarnó la gracia y la transmisión artística. Con un vestido dorado de Elie Saab, la hija de la icónica pareja del cine francés demostró que no era simplemente "la hija de", sino una musa por derecho propio, lista para escribir su propia historia bajo los focos.
