A pesar de los importantes avances científicos, el cáncer de mama sigue siendo uno de los cánceres más mortales para las mujeres. Si bien la inteligencia artificial está contribuyendo al avance de la investigación contra esta insidiosa enfermedad y al perfeccionamiento de los métodos de detección, los robots no son la única esperanza. Los gatos también pueden aportar, y no solo con sus reconfortantes ronroneos.
Los gatos, aliados inesperados en la lucha contra el cáncer de mama.
En treinta años, el número de nuevos casos de cáncer de mama en mujeres casi se ha duplicado. Hoy en día, la medicina está mejor preparada, sobre todo gracias al meteórico auge de la IA. A veces criticada y rara vez elogiada, la IA podría transformar la atención médica de los dos millones de mujeres diagnosticadas cada año en todo el mundo. Sujetadores capaces de detectar células cancerosas mediante sensores sencillos, una interpretación más sofisticada de imágenes médicas, potentes algoritmos para predecir el riesgo de recaída: es más que prometedor y presagia innovaciones médicas de gran beneficio para la sociedad.
Si bien la IA por sí sola representa una noble revolución en el tratamiento del cáncer de mama, los gatos también desempeñan un papel fundamental en esta lucha, representado por un lazo rosa. Mucho más que un simple apoyo emocional para acariciar a las pacientes y brindarles terapia con ronroneos, estos felinos, con su contagiosa calma, son una verdadera fuente de inspiración en oncología. No, no son simples calmantes naturales del estrés, sino protagonistas indiscutibles. Y, además, herramientas analíticas sumamente fiables.
Un estudio publicado en la revista Science , realizado por expertos en medicina veterinaria y humana, estableció paralelismos entre gatos y humanos. ¿Los resultados? Los gatos, al igual que los perros, viven en el mismo entorno que nosotros. Están expuestos a la contaminación y al humo de segunda mano, y padecen las mismas enfermedades. Si bien se dice que los gatos tienen nueve vidas, no siempre gozan de una salud óptima. También experimentan la fatiga debilitante del cáncer, los efectos de la diabetes y el dolor intenso de la artritis.
Los gatos, excelentes sujetos de análisis.
Desde esta perspectiva, no se trata de tratar a los gatos como simples conejillos de indias ni de convertirlos en ratas de laboratorio. El enfoque es mucho más empático y humano. Louise van der Weyden, quien dirigió esta esclarecedora investigación, y sus colegas examinaron muestras de tumores cancerosos de casi 500 gatos domésticos.
Todos estos compañeros de cuatro patas provenían de cinco países y padecían 13 tipos diferentes de cáncer. La conclusión: si bien los humanos descendemos de los monos, también compartimos similitudes innegables con los gatos. Esto es lo que revela este estudio.
El cáncer se produce cuando el ADN de las células sufre mutaciones (cambios en los genes). Por ello, los científicos han estudiado el ADN de las células cancerosas en gatos para comprobar si estas mutaciones se asemejan a las que se encuentran en humanos. Descubrieron que algunas mutaciones son las mismas en gatos y humanos, sobre todo en el caso del cáncer de mama. Por ejemplo, en más de la mitad de los tumores mamarios estudiados en gatos, se observó una alteración en un gen llamado FBXW7. La medicina humana ya conoce este gen.
Un tratamiento que ya se está probando en gatos.
Si bien la mutación del gen BRCA1 se popularizó gracias a Angelina Jolie, la mutación genética FBXW7 sigue siendo poco frecuente en mujeres. Sin embargo, aunque afecta a un pequeño porcentaje de quienes padecen esta afección, este descubrimiento científico representa un gran avance. Podría dar lugar a tratamientos nuevos, más específicos y eficaces. De hecho, los gatos ya se están beneficiando de estos avances. Los veterinarios están utilizando medicamentos específicos para tratar la enfermedad.
Si bien durante mucho tiempo la ciencia simuló enfermedades en ratones sanos para probar tratamientos, ahora se entrena en condiciones reales, con gatos que padecen el flagelo del cáncer. El bienestar animal ya no es una opción, sino una prioridad. Por lo tanto, este estudio beneficia tanto a nuestros amigos felinos como a las mujeres.
La medicina no recurre a los gatos por su pelaje sedoso y sus adorables rostros. Sin saberlo, contribuyen a una mejor comprensión del cáncer de mama. Los héroes del mañana no solo tienen brazos articulados y un corazón artificial; también tienen bigotes y una predilección por las cajas de cartón.
