Quizás estés contando los días para las vacaciones de verano como un niño antes de Navidad. Si has planeado un viaje por carretera con tu pareja, esta escapada, pensada para fortalecer vuestro vínculo y ayudaros a redescubrir el significado de la relajación, corre el riesgo de convertirse en un ajuste de cuentas en los primeros kilómetros. Malentendidos sobre la ruta, críticas a la forma de conducir, quejas sobre la música... las discusiones acaban convirtiéndose en un tema recurrente en el coche. Sin embargo, el viaje en sí puede estar lleno de ternura.
Asignar claramente los roles antes de la salida.
Contrariamente a la imagen idílica que se muestra en las comedias románticas, un viaje por carretera durante las vacaciones no es ni una alegre sesión de karaoke ni un musical empalagoso. Las discusiones comienzan en el maletero cuando las maletas no caben bien. Continúan frente al salpicadero cuando el pasajero decide convertirse en instructor de conducción. Y se intensifican aún más en los atascos, donde, en lugar de esperar pacientemente, las parejas se acusan mutuamente de haber tomado la ruta equivocada.
Según un estudio británico con 2000 participantes, el 70 % de los encuestados había tenido al menos una discusión en el coche cada mes. Y un tercio de los conductores consideraba que su pareja era la pasajera más irritable del asiento delantero, según otra encuesta.
Hay que reconocer que, a veces, el copiloto se toma su papel demasiado en serio y analiza cada movimiento, dando a su compañero la impresión de que está repitiendo el examen de conducir. Frena bruscamente, como si dijera: «¡Frena!», critica al otro por conducir demasiado rápido o demasiado lento, y ofrece consejos que a veces suenan a sermón. Para evitar discusiones en el camino de vacaciones, lo mejor es asignar tareas específicas a cada uno mucho antes de emprender el viaje. Uno conduce, el otro se encarga de la navegación, la música o las reservas. Todos saben lo que tienen que hacer.
Tómate descansos regulares
Es una regla universal, y no solo se aplica a las parejas que no se soportan. Las organizaciones de seguridad vial nos lo recuerdan cada año: conviene tomar un descanso cada dos horas. Sobre todo cuando las conversaciones se vuelven tan frías como el aire acondicionado y el calor del verano ya no resulta relajante.
El cansancio, el hambre y la incomodidad son fuentes potenciales de conflicto . Sin mencionar los atascos que aparecen en rojo en la pantalla, que ya presagian numerosas discusiones en el coche. «Los atascos pueden ser una fuente de estrés y ansiedad, especialmente si estás conduciendo y tienes que dividir tu atención entre la carretera y tu pareja», advierte Samantha Burns, consejera matrimonial de ELLE . En lugar de lanzarte de cabeza a esas interminables filas de coches, para en un área de descanso y aprovecha para reavivar el romance jugando a juegos de mesa o dándose masajes. Al fin y al cabo, tu alojamiento vacacional no se va a mover. ¿Por qué no tomar carreteras secundarias para disfrutar del paisaje y encontrar un poco de paz y tranquilidad?
Aceptar que no todo saldrá según lo planeado.
A pesar de una planificación meticulosa y de haber consultado la ruta en Google Maps en numerosas ocasiones, no se puede controlar todo. A veces, el destino no está de tu lado. Incluso con la mejor previsión, puedes pinchar una rueda al salir de la gasolinera, tomar una ruta más larga, sufrir una avería a mitad de camino o tener que desviarte por un accidente… En resumen, hay imprevistos que escapan a tu control, y tu compañero no es responsable en absoluto.
Antes de emprender un viaje romántico en pareja, conviene trabajar en la adaptabilidad y en la tolerancia a lo desconocido. Y si no quieres que todos tus planes se vean truncados, mejor no hagas ninguno. Ponte al volante y deja que el azar te guíe; a veces, todo sale a pedir de boca.
Elegir juntos el ambiente del viaje
Para aseguraros de estar de acuerdo desde el primer momento y evitar que las discusiones ahoguen vuestras listas de reproducción, preparadlas juntos. Si no compartís los mismos gustos musicales, siempre podéis poneros de acuerdo en un podcast, un audiolibro u otro contenido de entretenimiento.
Y si tu pareja prefiere escuchar alertas de tráfico en tiempo real en la autopista en lugar de música caribeña animada, respeta su elección. Puedes bailar a tu aire o sumergirte en historias de crímenes reales, con un auricular puesto y el otro en modo radar. Alterna listas de reproducción, podcasts y momentos de tranquilidad para que todos encuentren algo que les guste.
Crea una distracción con objetos para entretenerte.
El problema de las discusiones de pareja en el camino a las vacaciones es que no hay escapatoria. No puedes retirarte a otra habitación para calmarte y volver renovado. Aparte de morderte la lengua, relativizar las cosas o murmurar con la cabeza metida en el móvil, no tienes muchas opciones. El consejero matrimonial recomienda combatir el aburrimiento de los largos viajes en coche con pequeños placeres sencillos.
Si no te dan náuseas en cuanto apartas la vista del horizonte, puedes resolver un crucigrama, hacer cuestionarios en línea o crear pulseras de la amistad. «Puede sonar tonto, pero es una buena distracción de un paisaje monótono o de conversaciones tensas, y te pondrá de buen humor», nos asegura.
Evalúa tu nivel de frustración.
Si bien las comedias románticas retratan los viajes en coche como momentos perpetuamente alegres, llenos de conversaciones profundas, risas contagiosas y miradas cómplices, en la vida real la situación es mucho menos idílica. No se oyen gritos de alegría por la ventana, y los diálogos ingeniosos rara vez son improvisados. Las conversaciones suelen limitarse a frases como «reduce la velocidad», «cuidado con los radares» o «tengo que ir al baño». A veces, casi desearías haber reservado unas vacaciones aparte o haber elegido otro medio de transporte.
Para evitar crisis emocionales y saber si es útil perder los estribos, la consejera matrimonial comparte una técnica eficaz. «Tómate un momento para calificar tu nivel de frustración en una escala del 1 al 10. Si superas el 5, es probable que explotes o te aísles e ignores a tu pareja», explica Burns. Si ese es el caso, dilo. «Es fundamental comunicar que te sientes abrumado y que necesitas unos momentos para calmarte, de modo que puedas escuchar y responder con atención sin que la conversación se descontrole», añade.
Con un poco de flexibilidad, comunicación y una pizca de humor, el viaje puede convertirse incluso en uno de los recuerdos más entrañables. Porque dentro de unos años, probablemente habrás olvidado el atasco de tres horas en la autopista, pero quizás recuerdes esa canción que cantaste a todo pulmón o ese desvío inesperado que te llevó a un lugar que de otra manera jamás habrías descubierto.
