Durante mucho tiempo, el cine convencional retrató a las mujeres principalmente desde una perspectiva centrada en el deseo masculino. La «mirada femenina» surgió para dar voz a este sentimiento… y para ofrecer otra forma de contar historias. Más íntima, más matizada, más vívida.
Primero, comprende la "mirada masculina".
Para comprender el concepto, debemos remontarnos a 1975. Ese año, la teórica británica Laura Mulvey publicó un ensayo fundamental en el que describía la "mirada masculina": una mirada cinematográfica que a menudo sitúa al espectador en una posición voyeurista en relación con el cuerpo femenino.
En la práctica, las mujeres suelen aparecer como objetos de contemplación en lugar de personajes con una experiencia plena. Durante décadas, esta forma de filmar se generalizó tanto que pasó casi desapercibida.
¿Qué es exactamente la "mirada femenina"?
La «mirada femenina» no se trata simplemente de invertir los roles. No se trata de filmar a los hombres como a veces se ha filmado a las mujeres. La idea es más sutil: adoptar el punto de vista de un personaje femenino y permitir que el público experimente su perspectiva. La crítica Iris Brey , quien popularizó el concepto en Francia, explica que es «una mirada que abarca el mundo interior de una mujer: sus emociones, sus deseos, sus dudas, su percepción del mundo».
Buenas noticias: esta perspectiva no está reservada a las directoras. Los cineastas también pueden lograrla, siempre y cuando la dirección logre que el espectador se sumerja en la experiencia vivida por el personaje femenino.
Otra forma de filmar
La dramaturga estadounidense Joey Soloway resumió la "mirada femenina" en torno a tres dimensiones.
- En primer lugar, una cámara de emociones, donde los sentimientos cuentan tanto, o incluso más, que la acción pura.
- Luego, se produce un retorno de la mirada: el personaje femenino ya no es simplemente observado, sino que mira, elige, responde, existe plenamente.
- Finalmente, una dimensión más política, que cuestiona las relaciones de poder y las representaciones habituales.
En resumen, ya no nos limitamos a filmar un cuerpo: estamos filmando a una persona en toda su complejidad.
¿Cómo reconocerlo?
Varias pistas pueden ayudar a identificar la "mirada femenina" en la pantalla:
- La historia se narra desde la perspectiva de un personaje femenino;
- Sus emociones y su viaje interior ocupan un lugar central;
- Su cuerpo no se reduce a una mera decoración visual;
- El deseo femenino existe y es importante;
- Las estructuras de poder tradicionales están siendo cuestionadas;
- Se invita al espectador a sentir la imagen más que a consumirla.
Por lo tanto, no se trata de una fórmula fija, sino de un marco de interpretación.
Películas y series que han dejado huella.
Entre las obras más citadas, «Retrato de una mujer en llamas» de Céline Sciamma suele aparecer como referencia. La película retrata el deseo, la mirada mutua y la intimidad con gran sutileza. Otro ejemplo notable es «El piano» de Jane Campion, a menudo elogiada por su representación del deseo femenino y la fortaleza interior de su protagonista.
En el ámbito televisivo, "El cuento de la criada" también generó debate, al igual que algunas producciones más contemporáneas que dan mayor protagonismo a las perspectivas femeninas. Incluso entre los grandes éxitos de taquilla, películas como "Wonder Woman" se han destacado por presentar a una heroína poderosa sin reducir su cuerpo a un mero objeto visual.
Por qué el tema sigue siendo relevante
Si bien el concepto avanza, la industria sigue siendo desigual . Las mujeres aún están menos representadas en la dirección y, a menudo, cuentan con presupuestos más reducidos que sus colegas masculinos. En otras palabras: las perspectivas están cambiando en la pantalla, pero el progreso tras bambalinas es aún más lento.
La «mirada femenina» también suscita debate. Algunos investigadores señalan que hablar de una única «mirada femenina» puede obviar la diversidad de experiencias vividas: orígenes sociales, culturas, orientaciones sexuales e identidades múltiples. Por ello, algunos prefieren ahora hablar de miradas feministas, que son más abiertas e inclusivas.
En resumen, la «mirada femenina» no es una moda pasajera ni un simple contrapunto. Es una forma de devolver a las mujeres su profundidad, sus deseos, su inteligencia emocional y su lugar como sujetos. Y con cada película que elige este camino, nuestra manera de ver el mundo se amplía un poco más.
