Veinte años después de interpretar a Andy Sachs en "El diablo viste de Prada", la actriz estadounidense Anne Hathaway sigue brillando con su estilo impecable. En el estreno mundial de la esperadísima secuela, acaparó todas las miradas en la alfombra roja.
Una primicia mundial bajo el estandarte de la moda.
El estreno mundial de "El diablo viste de Prada 2" tuvo lugar en Nueva York, frente al Lincoln Center, reuniendo a todo el elenco original: Anne Hathaway, Meryl Streep, Emily Blunt y Stanley Tucci. El evento estuvo a la altura de las expectativas en cuanto a moda, con creaciones de Louis Vuitton, Givenchy, Schiaparelli y muchos otros.
El reparto había decidido que los trajes usados en el estreno serían donados al Comité para la Protección de los Periodistas al día siguiente, un gesto simbólico que añadió una dimensión extra a esta velada ya de por sí muy esperada.
Un vestido de Louis Vuitton rojo, escultural y hecho a medida.
Con estilismo de Erin Walsh, Anne Hathaway optó por un vestido de satén rojo hecho a medida por Nicolas Ghesquière para Louis Vuitton, adornado con cuernos puntiagudos en los extremos del escote. El corpiño estructurado, de líneas limpias y precisas dejaba espacio suficiente para la falda de volumen exagerado, cuyos conos plisados y elevados aportaban una cualidad arquitectónica y gráfica a la silueta, muy alejada del tradicional vestido de gala.
Anne Hathaway completó el conjunto con sandalias de tacón a juego, pendientes colgantes, un anillo de rubíes y una pulsera de diamantes. Un maquillaje rosado y un peinado suave remataron un look donde todo, de pies a cabeza, estaba en perfecta armonía con una paleta de colores segura de sí misma.
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La perspectiva de la prensa de moda
Entre los observadores, la reacción fue unánime: «Esta es la Anne que conocemos y amamos: clásica pero moderna, romántica pero con un toque arquitectónico que matiza la dulzura. Y el rojo siempre ha sido su color; el impacto fue inmediato». Con su corpiño ajustado y su falda amplia, el diseño rendía homenaje a la alta costura clásica a la vez que desplegaba una audacia decididamente contemporánea.
Con una de las apariciones más memorables de la noche, Anne Hathaway recordó a todos que no solo es una actriz icónica, sino también un verdadero ícono de estilo. Una cosa es segura: veinte años después de "El diablo viste de Prada", sigue marcando tendencias y haciendo de la alfombra roja su escenario.
