La cantante, actriz y modelo francesa Vanessa Paradis recupera una tendencia que muchos creían reservada para las veinteañeras: la minifalda. Posando para Madame Figaro, Paradis luce un look de Chanel de pies a cabeza y confirma que la minifalda reinará en 2026.
Una aparición histórica en minifalda
Para una sesión de fotos a mediados de enero de 2026, Vanessa Paradis optó por una minifalda de satén negra, combinada con un top fluido y botas de cuero hasta el muslo. El resultado: una silueta gráfica que realza sus piernas. Este look Chanel de pies a cabeza, sencillo e increíblemente efectivo, demuestra que después de los 50, la minifalda no está prohibida, sino que es un espacio de moda.
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La minifalda, protagonista de las pasarelas de 2026
2026 marca el regreso triunfal de la minifalda: faldas (muy) cortas en Dior, Prada, Chloé y Loewe, que se llevan con todo, desde bailarinas hasta botas hasta la rodilla. La minifalda ya no se limita a la noche; se abre paso también al día, combinada con prendas más discretas. La tendencia no se detiene ahí: los vestidos y shorts también se acortan, especialmente para el verano de 2026, lo que refleja una clara apuesta por la libertad de piernas y un estilo más relajado.
Después de 50 años, el mini como manifiesto
Al elegir una minifalda a los 53 años, Vanessa Paradis envía un mensaje claro: la edad no es motivo para determinar el largo de nuestra ropa; algunas aún lo dudaban. Su atuendo equilibra a la perfección los códigos de moda (botas altas, satén) y la elegancia discreta (negro, líneas limpias), ofreciendo una guía inspiradora para mujeres de cincuenta y tantos. Este look desmiente la idea de "demasiado corta después de los 50" y se une a un movimiento más amplio de mujeres, famosas o no, que reivindican su derecho a mostrar su cuerpo, sin importar la edad.
Vanessa Paradis, eterna creadora de tendencias
Desde su debut, la cantante, actriz y modelo francesa Vanessa Paradis ha oscilado entre el romanticismo bohemio y el elegante estilo parisino, a menudo adelantado a su tiempo. En 2026, al dotar a la minifalda de un aire maduro y ultraestiloso, confirma su estatus como un icono que desafía las reglas sin forzarlas jamás.
En resumen, su mensaje es simple: el estilo se trata de actitud, no del número de velas en el pastel. Y la minifalda, lejos de ser una reliquia de la secundaria, se convierte, gracias a su influencia, en un símbolo de confianza a cualquier edad.
