Fotografiada con un bronceado dorado y una sonrisa genuina junto a la piscina, Cristina Cordula demuestra que uno puede sentirse bien consigo mismo a cualquier edad, por si alguien aún lo dudaba. La presentadora de televisión y asesora de imagen brasileña, ahora ciudadana francesa, encarna una elegancia serena, una auténtica alegría de vivir, alejada de los dictados que atribuyen al cuerpo femenino una fecha de caducidad.
Las redes sociales conquistaron
Cristina Cordula compartió recientemente una serie de fotos en Instagram tituladas "De vuelta a 2016", en las que aparecía en la playa y trabajando en el entonces popular programa de M6 "Nouveau look pour une nouvelle vie" (Nuevo look para una nueva vida). Las fotos han generado un aluvión de reacciones: "Magnífica", "Belleza natural", "¡No has cambiado!", "Totalmente inspiradora". Los internautas elogian a esta mujer que no se disculpa por su edad ni por su perfil público, y que acepta plenamente su apariencia sin intentar ocultarla.
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Un gesto desafiante contra el edadismo imperante
Al elegir esta apariencia, Cristina Cordula desafía la idea de que una debe ser discreta o esconderse después de cierta edad. Su imagen se convierte en un gesto poderoso, un mensaje silencioso para todas las mujeres: podemos seguir amándonos, expresándonos y mostrándonos, sin conformarnos con los dictados de la eterna juventud. Para muchas, es la prueba de que podemos recuperar espacios que creíamos que ya no nos pertenecían. No es el cuerpo lo que perturba, sino la mirada moldeada por estándares irreales.
En definitiva, lo que brilla en las fotos de Cristina Cordula no es solo la apariencia, sino la experiencia: los años vividos, las dificultades superadas, las decisiones tomadas. Nos recuerda que la verdadera modernidad, en 2026, significa permitir que las mujeres vivan con libertad con sus cuerpos, a los 20, 40 o 61 años.
