Angélique Angarni-Filopon, elegida Miss Francia 2025, ha hablado abiertamente sobre su compleja relación con su cuerpo tras un año bajo intenso escrutinio. Sus revelaciones demuestran la intensa presión que sigue existiendo en torno a la apariencia, incluso para quienes encarnan los cánones de belleza tradicionales.
Un año bajo intenso escrutinio mediático
Durante su reinado, Angélique Angarni-Filopon fue objeto de constante escrutinio, tanto por su edad como por su físico, lo que la afectó profundamente. Tras entregar la corona a su sucesor en diciembre de 2025, aceptó participar en "Bailando con las Estrellas", donde habló con franqueza sobre su cuerpo y las expectativas depositadas en él.
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“Una relación conflictiva” con su imagen
Hablando ante las cámaras, la exreina de belleza admitió haber desarrollado una relación difícil con su cuerpo tras notar cambios, incluyendo aumento de peso, durante el último año. Explicó: "Somos tan exigentes con nosotras mismas, con nuestros cuerpos...", destacando la intensa presión que enfrentan las mujeres, ya sea públicamente o no.
Reacciones y acoso en línea
La trayectoria de Angarni-Filopon no estuvo exenta de críticas, y enfrentó comentarios de odio y racismo en redes sociales tanto durante como después de su reinado. Esta ola de ciberacoso agravó aún más la experiencia y afectó su autopercepción.
El concurso Miss Francia, espejo de los cánones de belleza
La franquicia de Miss Francia 2025 forma parte de un debate más amplio sobre la imagen corporal en el mundo de los concursos de belleza. Históricamente, estos concursos han sido criticados por promover ideales estéticos estrechos y generar una considerable presión sobre las participantes para que cumplan con estándares específicos, un fenómeno bien documentado en diversos contextos.
Hacia una aceptación gradual
A pesar de todo esto, Angélique Angarni-Filopon decidió poner las cosas en perspectiva y seguir adelante. A través de su historia, fomenta una visión más compasiva de uno mismo, alejada de una estética rígida, y demuestra que la belleza puede abarcar la diversidad y la autenticidad.
El testimonio de Angélique Angarni-Filopon sirve como recordatorio de que incluso las figuras más prominentes no son inmunes a las presiones estéticas y la violencia simbólica que estas transmiten. Al expresar sus vulnerabilidades, ayuda a romper el tabú en torno a la imagen corporal y allana el camino para un diálogo más inclusivo sobre la belleza, la autoaceptación y la diversidad corporal.
