Al empezar el año, un propósito no deja de surgir, y por una vez, es bastante honorable: quererte un poco más cada día. Quizás tú también te hayas prometido apreciarte y ser más amable contigo misma frente al espejo. Para cumplir tu palabra, empieza por cambiar tu diadema básica por una corona al prepararte. Este accesorio, famoso en las películas de Disney, tiene poderes mágicos sobre la autoestima.
Conviértete en la princesa que siempre has soñado ser
La confianza en uno mismo debería ser innata, pero es difícil de adquirir y, sobre todo, de mantener. Puede que ya lo hayas intentado todo: pegar palabras dulces en notas adhesivas , decirte "Te quiero" frente al espejo, practicar la autocompasión , todo sin éxito. En un momento en que todos se centran en alimentar su ego en lugar de sus abdominales, quieres poner fin a esta larga lucha interna.
Existe un ritual poco conocido y algo extravagante que puedes probar para lograrlo. Este truco no se encuentra en ningún libro de autoayuda. ¿El método? Realiza tus ejercicios de aseo y abluciones matutinas con una corona bien puesta en la cabeza. Usar una tiara, incluso una de disfraz, mientras te acicalas puede parecer trivial. Sin embargo, este pequeño gesto majestuoso aumenta silenciosamente tu autoestima.
La corona actúa como un símbolo de valía personal, recordándote sutilmente que eres el centro de atención en este momento. Este tocado, que se coloca sobre las cabezas de las princesas y que las reinas llevan como estandarte, te otorga un poder invisible. No solo sientes que estás imitando a tu heroína favorita de Disney; te conviertes en una de ellas. El otro lujo: la corona te distrae de tus inseguridades y de lo que te molesta, iluminando cada cita con tu reflejo.
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La corona, un accesorio altamente simbólico
La corona, parte integral del vestuario infantil, pero también un elemento llamativo del atuendo nupcial, no es solo para ocasiones especiales o juegos de rol infantiles. Es una excelente herramienta terapéutica para finalmente experimentar la ternura en el ambiente a veces hostil del baño.
En el imaginario colectivo, la corona ya simboliza todos los privilegios. Es la que adorna el cabello de nuestra Miss Nacional, la que viste a las mujeres de noble linaje, la que reina entre los cabellos de nuestros ídolos de toda la vida. En resumen, la corona, ya sea de oro de 24 quilates, piedras preciosas o plástico, transmite una sensación de superioridad. Todo lo que representa es pura positividad y prestigio.
Al maquillarse, este gesto transforma la rutina en un verdadero ritual de superación personal. Los detalles del maquillaje se vuelven más refinados, más precisos, como si el propio accesorio impusiera una disciplina suave y elegante.
Un ritual sencillo que marca la diferencia antes del día.
La confianza no se gana con dietas, entrenamientos intensos ni fajas sofocantes. Se construye con acciones conscientes y deliberadas. Llevar una corona durante la sesión de maquillaje no es infantil ni ridículo. Es una forma de recuperar el control de tu imagen y resaltar lo que sueles ocultar.
Usar una corona al maquillarse es más que una tendencia de Instagram o TikTok . Se trata de transformar un gesto cotidiano en un poderoso ritual de empoderamiento. Sin importar el estilo, el tamaño o el material de tu corona, lo más importante es sentirte capaz, radiante y segura. La corona te recuerda que mereces ser tratada como una reina, no como una simple criada.
Solo queda reemplazar tu taburete rudimentario por un sillón tipo trono para aumentar aún más tu autoestima y optimizar esta técnica. ¿Y por qué no completar el look con un espejo de bolsillo vintage como el de Bella?
