Probablemente hayas oído que los veinte años son la mejor época del año. Los expertos ofrecen una perspectiva más matizada: nuestro máximo potencial físico suele llegar un poco más tarde, alrededor de los treinta. Y, sobre todo, no se trata de "valor" ni "mérito": cada cuerpo es único, y la edad es solo un número entre muchos.
Máxima condición física entre los 26 y los 36 años
Un estudio sueco realizado por el Instituto Karolinska realizó un seguimiento de 427 hombres y mujeres de entre 16 y 63 años durante casi 50 años, midiendo repetidamente su capacidad cardiorrespiratoria, fuerza y resistencia muscular. Los resultados son sorprendentes: la condición física general suele alcanzar su máximo entre los 26 y los 36 años, alcanzando su máximo alrededor de los 35, tanto en mujeres como en hombres.
Más específicamente, la capacidad cardiorrespiratoria y la resistencia muscular alcanzan su punto máximo alrededor de los 35-36 años, mientras que la potencia explosiva, como la altura del salto, se estabiliza un poco antes antes de declinar más rápidamente. Estas cifras muestran que el cuerpo no alcanza su máximo potencial a los veinte años, contrariamente a la creencia popular.
Después de 35 años: un declive gradual, pero ajustable
Tras el pico, el deterioro físico se instala gradualmente. Según el estudio, las capacidades disminuyen entre un 0,3 % y un 0,6 % anual inicialmente, y luego entre un 2 % y un 2,5 % anual a partir de los 50 años aproximadamente. Entre el pico y los 63 años, la pérdida total varía entre el 30 % y el 48 %.
Sin embargo, estas cifras no son definitivas. La tendencia a la baja varía considerablemente de una persona a otra. Algunas personas mantienen un nivel notable mucho más allá de los 50 años, mientras que otras experimentan un declive más rápido. Esto demuestra que el estilo de vida, los hábitos y las decisiones diarias importan mucho más que la edad indicada en un estudio.
Mudarse hace toda la diferencia
Las investigaciones destacan un punto clave: la actividad física transforma el curso de la vida. Las personas activas desde la adolescencia hasta la edad adulta alcanzan un máximo rendimiento y, posteriormente, frenan el declive de su rendimiento. Incluso quienes empiezan más tarde, desarrollan entre un 5 % y un 10 % más de capacidad física en comparación con las personas sedentarias.
Maria Westerståhl, una de las investigadoras, lo resume así: «Nunca es tarde para empezar a moverse». El ejercicio no detiene el deterioro, pero lo ralentiza significativamente y pospone el momento en que la pérdida de capacidades se convierte en una lucha diaria.
El envejecimiento comienza antes de lo que pensamos
Los resultados confirman lo que ya habían demostrado estudios sobre atletas: el declive físico significativo comienza antes de los 40 años. Masa muscular, resistencia, potencia: todo disminuye gradualmente, pero al principio de forma sutil. Sin embargo, esta realidad biológica no debe interpretarse como un veredicto sobre tu valía o potencial.
El verdadero reto no es solo saber a qué edad estás en tu mejor momento, sino entender cómo maximizarlo y prolongar el placer de sentirte en forma. Un sueño reparador, una dieta equilibrada, la actividad física regular y un estilo de vida saludable siguen siendo clave para disfrutar plenamente de cada etapa de la vida.
En definitiva, si bien el estudio establece una edad promedio para alcanzar la condición física óptima, debe tomarse con cautela. Cada cuerpo es diferente, cada camino es único. La edad indicada por los expertos no define en absoluto tu valor, tu belleza ni tu energía. Es simplemente una estadística científica sobre tendencias generales, que sirve para comprender mejor tu cuerpo, no para compararte con los demás.
