Tanto en galerías como en pasarelas, ciertos cuerpos permanecen tristemente relegados a un segundo plano. ¿Qué pasaría si el arte se convirtiera en un espacio donde finalmente pudiéramos verlos de otra manera? Con una obra directa, sensible y profundamente corporal, Sophia Lang coloca los cuerpos obesos en el centro del cuadro y nos invita a cambiar nuestra perspectiva.
De la moda al taller: cambiando el enfoque
Sophia Lang comenzó su carrera en el altamente codificado mundo de la moda. Trabajó como estilista para Lacoste y modeló para Pierre et Gilles, figuras clave de la fotografía escénica. Una inmersión en el corazón de una industria donde la imagen reina por encima de todo… y donde los estándares corporales son particularmente restrictivos.
La falta de diversidad de tallas en la moda es, de hecho, objeto de críticas frecuentes. Un informe reciente del Consejo de Diseñadores de Moda de Estados Unidos (CFDA) y PVH Corp. destacó la escasa representación de las tallas grandes en desfiles y campañas de moda. En este contexto, la incursión de Sophia Lang en el arte contemporáneo no es nada desdeñable. Abandonar un mundo donde el cuerpo está estandarizado para convertirlo en un tema libre, central y político: ese es el verdadero cambio de enfoque.
Cuando una balanza se vuelve amenazante
Algunas obras impactan de inmediato. Entre ellas, una báscula repleta de clavos transforma un objeto común en un instrumento hostil. Pesarse, un ritual diario para muchos, se convierte de repente en una experiencia peligrosa. La referencia es clara. El índice de masa corporal (IMC), ampliamente utilizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), clasifica los cuerpos según categorías normativas. Sin embargo, numerosos estudios en ciencias sociales destacan las limitaciones y los efectos estigmatizantes de esta herramienta.
Des travaux publiés dans Social Science & Medicine montrent comment la médicalisation du poids peut renforcer la discrimination. En France, la sociologue Solenne Carof, dans son livre "Grossophobie : sociologie d'une discrimination invisible" , analyse en détail ces mécanismes d'exclusion. En sculptant une balance agressive, Sophia Lang ne représente pas seulement un objet : elle matérialise la pression sociale diffuse, celle qui s'infiltre dans l'intime.
La carne como poder estético
Su obra no se limita a la denuncia. También celebra la materia. En sus instalaciones, los volúmenes se abrazan, se amplifican y, a veces, se fragmentan. La piel, los pliegues y las curvas se convierten en elementos plásticos integrales.
La historia del arte ya ha celebrado cuerpos muy alejados de los estándares actuales, desde los lienzos de Peter Paul Rubens hasta las voluptuosas esculturas de Fernando Botero. La diferencia radica en la perspectiva: ya no se trata de una mirada externa que estiliza, sino de un enfoque arraigado en la experiencia vivida y la reflexión crítica. La revista Body & Society ha mostrado cómo la visibilidad de los cuerpos marginados transforma el imaginario colectivo. Al exponer, en particular en el Salon de Montrouge, la artista Sophia Lang inscribe estos cuerpos en los espacios legítimos del arte contemporáneo.
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Entre la patologización y la hipersexualización
El cuerpo obeso a menudo oscila entre dos extremos: se percibe como un "problema médico" o se reduce a una fantasía.La historiadora estadounidense Sabrina Strings , en "Temiendo al Cuerpo Negro", rastrea acertadamente las raíces raciales y morales de la gordofobia moderna. La investigadora británica Charlotte Cooper, por su parte, analiza cómo la cultura visual confina los cuerpos obesos a roles cómicos o exagerados. Sophia Lang desafía estas categorizaciones. Sus obras no caricaturizan ni dramatizan. Añaden complejidad. No te enfrentas a una provocación, sino a una presencia.
Un arte que reenfoca y restaura el valor
En sus instalaciones, Sophia Lang evoca situaciones cotidianas: comer en el metro, ir a la playa, visitar al médico. Contextos donde la obesidad a menudo se convierte en blanco de críticas. La Federación Mundial de la Obesidad documenta el estigma asociado al peso, incluso en el ámbito médico. Al incorporar estas realidades, Sophia Lang invierte la perspectiva: el problema no es el cuerpo, sino cómo se percibe. Sus obras funcionan como dispositivos. Te obligan a posicionarte. ¿Observas? ¿Juzgas? ¿O aceptas deconstruir lo que creías obvio?
Al exhibir cuerpos gordos en instituciones artísticas, Sophia Lang no solo busca visibilidad. Transforma la definición misma del valor estético. Afirma que todos los tipos de cuerpo merecen ser exhibidos, esculpidos y celebrados. A través de esculturas, videos e instalaciones, la carne se convierte en lenguaje. Las curvas se convierten en fuerza. El término "cuerpo gordo", usado de forma descriptiva y asertiva, contribuye a una poderosa reapropiación.
En definitiva, la obra de Sophia Lang abre un espacio donde la diversidad corporal deja de ser periférica para convertirse en central. Un espacio donde se te invita a mirar de otra manera, y quizás también a mirarte a ti mismo de otra manera.
