¿Qué pasaría si una parte de tu historia colectiva abandonara la Tierra para establecerse en la Luna? En 2027, una cápsula podría llegar a nuestro satélite natural con una ambiciosa misión: preservar un registro perdurable de la humanidad. Una mezcla de proeza tecnológica, sueño cósmico y debate social, el proyecto intriga tanto como fascina.
Una cápsula lunar aprobada por la NASA
Denominado "Santuario en la Luna", este proyecto internacional se presentó oficialmente el 21 de marzo de 2024 en París. Su objetivo: aterrizar una cápsula del tiempo en la Luna como parte de una misión del programa CLPS (Servicios de Carga Lunar Comercial) de la NASA, integrado en la iniciativa Artemis.
La idea surgió del ingeniero francés Benoît Faiveley, quien dirigió un equipo multidisciplinario de científicos, artistas, ingenieros e historiadores. El proyecto cuenta con el apoyo de la UNESCO y el patrocinio del Presidente de la República Francesa. La ambición es clara: enviar, para 2027, archivos capaces de soportar las condiciones extremas de la superficie lunar. No se trata de un simple gesto simbólico. Todo el sistema ha sido diseñado para cumplir con los requisitos técnicos de una misión espacial. La cápsula formará parte de una misión supervisada por la NASA, lo que otorga a la iniciativa una sólida dimensión institucional.
Ver esta publicación en Instagram
¿Por qué elegir la Luna como “bóveda cósmica”?
A diferencia de la Tierra, la Luna no está sujeta a la erosión atmosférica, la actividad tectónica ni los fenómenos climáticos. En otras palabras, cualquier depósito que se produzca allí puede potencialmente permanecer intacto durante millones de años. A aproximadamente 384.400 kilómetros de la Tierra, la Luna se convierte así en un santuario natural, casi una bóveda de escala cósmica. En una época en la que los datos digitales dependen de formatos cambiantes y tecnologías rápidamente obsoletas, la idea es crear un archivo independiente de los medios electrónicos actuales.
Veinticuatro discos de zafiro para contar la historia de la humanidad
El núcleo del proyecto consiste en 24 discos industriales de zafiro, cada uno de aproximadamente 10 centímetros de diámetro y 1 milímetro de grosor. Este material se eligió por su excepcional resistencia a las variaciones de temperatura y la radiación. La información se graba con láser en estos discos en forma de micropíxeles analógicos.
El objetivo es ambicioso: permitir la lectura a simple vista o con una simple lupa, sin tecnología compleja. Cada disco puede contener varios miles de millones de píxeles e incorporar miles de páginas en forma de imágenes, diagramas o láminas explicativas. El grabado se está realizando con la colaboración de instituciones científicas francesas, incluida la Comisión Francesa de Energías Alternativas y Energía Atómica (CEA). Todo el conjunto se colocará en un contenedor certificado, diseñado para soportar las tensiones del transporte y despliegue lunar.
¿Qué podemos transmitir de nosotros mismos?
"Santuario en la Luna" gira en torno a una pregunta profunda: ¿qué quieres transmitir de tu civilización a lo largo de millones de años? El contenido se estructura en torno a tres temas: quiénes somos, qué sabemos y qué hacemos. Incorpora elementos relacionados con las matemáticas, las ciencias naturales, la paleontología, la historia del arte y los principales logros culturales.
El proyecto también incluye el archivo de genomas humanos masculinos y femeninos, secuenciados en Canadá por el Centro de Ciencias Genómicas Michael Smith (BC Cancer). Los perfiles, denominados "genomenautas", se seleccionaron mediante un procedimiento descrito como anónimo y científicamente riguroso. La UNESCO apoya la dimensión patrimonial del proyecto, en particular mediante la integración de contenido relacionado con sitios del Patrimonio Mundial y textos clave sobre bioética y derechos humanos.
Entre la fascinación y la polémica en las redes sociales
Como suele ocurrir con los proyectos espaciales, el anuncio no ha tenido una aceptación generalizada. En redes sociales, algunas voces denuncian lo que perciben como una nueva forma de contaminación espacial. Estos críticos argumentan que la humanidad ya ha saturado la Tierra lo suficiente como para dejar su huella en otros lugares.
Otros, por el contrario, expresan asombro ante lo que la tecnología hace posible. Muchos hablan de una evolución "loca" de las capacidades humanas y aplauden la audacia de un proyecto que se atreve a pensar a largo plazo, mucho más allá de los ciclos políticos o económicos. Entre la preocupación ecológica y la admiración científica, el debate refleja una pregunta más amplia: ¿cómo conciliar la exploración, la responsabilidad y la memoria colectiva?
En definitiva, más allá de la proeza técnica, «Santuario en la Luna» cuestiona nuestra relación con la transmisión. En un mundo donde todo se actualiza, reemplaza y descarga, optar por el grabado permanente y la estabilidad lunar es casi un gesto filosófico. Archivar la historia humana en la Luna significa aceptar que debemos considerar nuestra existencia a escala cósmica.
