Símbolo de la rubia californiana "perfecta" desde la popular comedia estadounidense "Friends", Jennifer Aniston acaba de revelar algo inesperado sobre su cabello: es morena natural. La actriz, directora y productora estadounidense está rompiendo un mito de décadas de antigüedad.
"¡Todo es falso!": La revelación sin filtros
En un video promocional de su marca Lolavie, una fan le pregunta: "¿Podrías volver a ser morena?". Sin dudarlo, Jennifer Aniston responde con una sonrisa: "¡Pero soy morena!". Luciendo su icónica melena rubia y larga, añade: "Es todo mentira". Su amiga Courteney Cox, que la acompaña, lo confirma con humor mostrando una vieja foto de Jennifer con el pelo oscuro: "¡Así es como se ve de verdad!".
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Antes de Rachel, la morena natural
Antes de interpretar a Rachel Green en "Friends" y popularizar el peinado "The Rachel" como un fenómeno mundial, Jennifer Aniston lucía un castaño cálido y luminoso, muy distinto de su look actual. Durante más de 25 años, su rubio característico ha sido, de hecho, un color cuidado en peluquería. La actriz acepta plenamente esta transformación: "Muchas rubias icónicas, como Shakira o Brigitte Bardot, no son rubias naturales. Es parte del juego de la imagen".
Un color que ya se ha atrevido a llevar.
Esta no es la primera vez que Jennifer Aniston aparece en pantalla con el pelo castaño. En "Cómo acabar con tu jefe" (2011), luchó por mantener ese color, que se consideraba demasiado alejado de su imagen refinada. "Teníamos miedo de que no se viera como yo", dijo entonces. Irónicamente, era su color natural.
¿Hacia un retorno al marrón?
Cuando le preguntaron sobre la posibilidad de volver a su color de pelo original, Jennifer Aniston respondió con franqueza: "Podría volver a ser morena, sí". Esta declaración encendió rápidamente las redes sociales y a los fans del mundo de la belleza.
Esta revelación sobre su cabello natural desafía la imagen pública cuidadosamente cultivada de las celebridades. Jennifer Aniston, considerada durante mucho tiempo el arquetipo de la rubia de Hollywood, nos recuerda que ningún ícono es estático y que detrás de cada imagen se esconde una realidad a veces muy diferente.
