Cepillarse los dientes después de cada comida es fundamental para una buena higiene bucal. Sin embargo, más allá de este hábito casi automático, conviene complementar la limpieza con hilo dental. Esta pequeña herramienta, diseñada para eliminar restos de comida y bacterias que se acumulan entre los dientes, no suele ser promocionada por las influencers de belleza. Aun así, es mucho más útil que los aparatos de bienestar que se ven por internet.
Un accesorio que con demasiada frecuencia se subestima.
Muchos miembros de la Generación Z sueñan con recibir su primer sueldo para hacerse carillas dentales en el extranjero o aspiran a blanquearse los dientes para lucir una sonrisa digna de un anuncio. Sin embargo, pocos cuidan realmente sus dientes y mantienen los buenos hábitos de higiene bucal inculcados por sus padres. Si bien cepillarse los dientes era una actividad programada en la infancia, una rutina inevitable, de adultos a veces postergamos este ritual esencial. Tendemos a cepillarnos los dientes con más prisa. Esto resulta bastante paradójico si consideramos la cantidad de tiempo que pasamos frente al espejo aplicándonos cremas, sérums antiedad y mascarillas de colores extraños.
Pero aquí está la cuestión: los problemas dentales son implacables. Aunque ahora existen cepillos de dientes supersónicos con tecnología de punta, el hilo dental sigue siendo esencial. Este accesorio, que no es precisamente el más elegante del botiquín, es recetado habitualmente por los dentistas. Lejos de ser opcional, cumple una función real. Si bien muchos lo usan para evitar la temida acumulación de restos de comida entre los dientes, su uso principal es limpiar esos rincones difíciles de alcanzar. Como recordó la cirujana dental Kami Hoss a SELF , un cepillo de dientes solo limpia el 60% de la superficie dental. La conclusión lógica: el hilo dental se encarga del resto.
Elimina la placa, previene las caries, reduce el riesgo de enfermedad periodontal y, al mismo tiempo, refresca el aliento. En otras palabras, contribuye a una buena salud bucal y complementa el cepillado tradicional para una limpieza profunda.
Repercusiones positivas más allá de la boca
El hilo dental hace mucho más que eliminar los restos de comida y embellecer tu sonrisa. Contribuye a la salud general e incluso puede aumentar la esperanza de vida. Sí, este elemento a menudo olvidado, que nunca aparece en las redes sociales, podría prolongar nuestra vida. Contrariamente a la creencia popular, la boca es a veces el punto de partida de otras enfermedades que, a primera vista, parecen no tener nada que ver con esta zona.
“El surco gingival, ese fino surco donde la encía se une al diente, está revestido por uno de los tejidos más permeables del cuerpo humano”, explica el especialista. “Al estar ricamente vascularizado, permite que las bacterias y todas las sustancias que introducimos en él entren directamente en el torrente sanguíneo”. Por lo tanto, las bacterias que proliferan en esta zona pueden encontrarse en otras partes del cuerpo, debido a su alta tasa de absorción. Una bacteria en particular está llamando la atención: Porphyromonas gingivalis. El experto especifica que puede obstruir las arterias durante un infarto y que ya se ha encontrado en el tejido cerebral de pacientes con Alzheimer. “Las enfermedades periodontales crónicas causan inflamación sistémica que afecta a casi todas las principales categorías de enfermedades”, advierte el Dr. Hoss.
Cómo usar correctamente el hilo dental
El hilo dental no es la herramienta más popular del mercado, pero desempeña un valioso papel preventivo en ciertas enfermedades. Si bien no es una varita mágica que soluciona todos los problemas de golpe, sí es una herramienta de salud pública. Si no estás familiarizado con el hilo dental, aquí te explicamos cómo usarlo para una limpieza profunda y eficaz:
- Corta un trozo de hilo dental de la longitud adecuada. Utiliza entre 40 y 50 cm. Puede parecer largo, pero te permite variar la zona de limpieza para cada espacio.
- Enrolla alrededor de los dedos: Enrolla la mayor parte del hilo alrededor de tus dedos medios y luego mantén una tensión de 2 a 3 cm entre los dedos para trabajar.
- Introduce suavemente el hilo dental entre los dientes. Desliza el hilo dental sin forzarlo. Evita golpear las encías con el hilo dental (este es un error común).
- Forma una "C" alrededor del diente. Una vez entre dos dientes, presiona el alambre contra un diente, formando una "C", y muévelo suavemente hacia arriba desde la encía.
- Limpia ambos lados. Realiza este movimiento en el diente izquierdo y luego en el derecho, en el mismo espacio.
- Cambia de área para cada diente. Desenrolla un poco de hilo dental limpio en cada nuevo espacio para evitar la redistribución de bacterias.
El especialista recomienda realizar este ritual una vez al día, preferiblemente por la noche antes de dormir, para un uso óptimo y constante.
Fácil de incorporar a la rutina diaria, solo requiere unos minutos al día, pero sus efectos son duraderos. En resumen, este pequeño y discreto gesto marca una gran diferencia para mantener tus dientes sanos por más tiempo.
